La irrupción de la inteligencia artificial está redefiniendo el rol del talento en las organizaciones. En este contexto, David González, CFO de CORPETROLSA, planteó que las habilidades técnicas han dejado de ser el principal diferenciador profesional. “La inteligencia artificial puede hacer en segundos lo que a nosotros nos tomó años aprender, pero no puede liderar personas ni generar confianza”, afirmó. El ejecutivo citó estudios de Harvard y Stanford que evidencian que el 85% del éxito profesional proviene de habilidades humanas, frente a apenas un 15% de conocimiento técnico. En este escenario, la pregunta clave ya no es qué tan competente es un profesional en lo técnico, sino qué tan efectivo es trabajando con personas. “Un profesional competente resuelve problemas; uno influyente logra que otros le ayuden a resolverlos”, explicó. González identificó tres habilidades críticas para transformar perfiles técnicos en líderes excepcionales. La primera es el criterio y pensamiento crítico, que permite tomar decisiones incluso cuando la información es incompleta. La segunda, la inteligencia emocional, clave para gestionar conversaciones difíciles, negociar y construir relaciones de confianza. Y la tercera, la comunicación estratégica, entendida como la capacidad de transmitir mensajes de forma efectiva según el contexto, la audiencia y el momento. En un entorno donde la automatización seguirá avanzando, el valor diferencial seguirá siendo profundamente humano. “Las empresas contratan cerebros, pero promueven a personas”, concluyó. Para González, el desafío para los profesionales es claro: dejar de construir únicamente un perfil técnico y evolucionar hacia un liderazgo capaz de influir, inspirar y tomar decisiones con criterio.