Aún hoy el cambio climático parece, para muchos, un concepto abstracto y lejano, con cálculos complejos de investigadores que advierten sobre un futuro apocalíptico. Pero la evidencia científica es contundente: el calentamiento global es una cuestión urgente, supera todos los récords y se evidencia en todos los rincones del planeta con olas de calor, aumento del nivel del mar y fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes. ¿Por qué se calienta el planeta? Desde mediados del siglo XX, la actividad humana impulsa el crecimiento constante de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), como el dióxido de carbono, y este proceso aumenta el calor en la atmósfera terrestre. También te puede interesar: ¿Por qué los consumidores prefieren marcas que están comprometidas con la sostenibilidad? Ante este escenario, los bosques y selvas son los pulmones del planeta y absorben un tercio de las emisiones anuales de carbono. Sin embargo, a pesar de las iniciativas ambientales globales, la deforestación avanza y la menor cantidad de árboles empeora la crisis climática. ¿Qué son granjas o parques solares? Conocidas también como campos solares, son terrenos destinados a la instalación de paneles o sistemas fotovoltaicos que captan la radiación solar y la transforman en energía eléctrica. La investigación comparó el impacto climático de un bosque natural reforestado en el desierto del Negev con un campo de paneles solares en Aravá, en Israel. Los resultados mostraron que, aunque ambos tipos de “bosques” absorben una gran proporción de la radiación solar, los paneles solares son más eficientes para reducir las emisiones de dióxido de carbono en regiones áridas. La radiación solar viene del sol y si no se refleja, calienta la superficie. Por eso, los bosques en zonas desérticas pueden generar más calor, es decir, más aire caliente que sube a la atmósfera. Mientras que los bosques naturales absorben una gran cantidad de radiación solar, pero a la vez también calientan la atmósfera, los paneles solares en las zonas áridas reflejan una parte importante de la luz solar, mitigando así el aumento del calor atmosférico. Los cálculos del estudio mostraron que, en zonas áridas, construir una granja solar es 100 veces más eficaz para reducir las emisiones de dióxido de carbono que plantar un bosque de tamaño similar. También puedes leer: El uso y las emisiones de combustibles fósiles alcanzaron niveles récord en 2023 Los investigadores también analizaron cómo estas dinámicas cambian en climas más húmedos. En regiones tropicales y templadas, el impacto de plantar árboles es más pequeño en términos de calentamiento relativo y la tasa de captura de carbono es mayor. Sin embargo, en estas áreas hay menos espacio disponible para plantar nuevos bosques, lo que refuerza la eficacia de las granjas solares en áreas secas. Fuente: Infobae