Para contextualizar, Nadia Ochoa, moderadora del panel, dijo que en el ámbito del financiamiento, se calcula que se gasta no menos de USD 143 mil millones en biodiversidad cada año a escala mundial. Esto está muy por debajo de los USD 804 mil millones anuales necesarios para proteger la naturaleza. En ese sentido, con esos actores a escala internacional, incluyendo el PNUD, están trabajando con los gobiernos locales, organizaciones comunitarias y el sector privado para demostrar cómo las soluciones financieras, las inversiones e incentivos personalizados en la biodiversidad no solo protegen a la naturaleza, sino que también generan empleos y combaten el cambio climático con una visión integradora hacia la Agenda 2030 y los 17 ODS. Cristina Burgos, Oficial de Desarrollo Económico Inclusivo del PNUD La experta del PNUD explicó que uno de los desafíos a escala mundial es el crecimiento de la población del planeta. Actualmente habitan más de 7 mil millones de personas y se estima que, en los próximos años, especialmente en Latinoamérica y Asia, la población joven incremente. Esto es un reto porque significa que necesitamos más recursos, sean naturales o económicos, para abordar las demandas de la población. A esto se suma que el aumento de las desigualdades y la pobreza extrema ha incrementado, especialmente en las épocas crisis, como la pandemia del Covid-19. “Si estamos en una economía o en un sistema social donde no existe producción en los grupos vulnerables, lo único que se genera es una trampa en la desigualdad, donde el sector productivo y laboral no tienen las herramientas suficientes para generar mayor productividad y crecimiento económico, por lo que se debe pensar un proceso que rompa estas brechas de desigualdad”, dijo la experta del PNUD. Anamaría Varea, coordinadora del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) La segunda ponencia de este foro estuvo a cargo de la coordinadora del Programa Pequeñas Donaciones del PNUD, iniciativa que trabaja con comunidades vinculadas al cuidado y protección del medioambiente. “El objetivo de este proyecto es impulsar la bioeconomía y los bioemprendimientos dentro de un marco incluyente”, explica Anamaría. Uno de los puntos importantes de su ponencia fue resaltar que “no debemos volver a la normalidad después de dos años de pandemia”. Aclara que esta es una oportunidad para analizar los grandes vacíos desde las finanzas, cuestionarnos qué ha pasado en la ruralidad durante este tiempo y examinar cómo desde la individualidad podemos impactar en la colectividad, sin dejar a nadie atrás. Ahí la importancia de dinamizar la economía tomando en cuenta las condiciones de vida fuera de las ciudades y reevaluando los valores ancestrales. “Existen poblaciones conectadas con los ecosistemas, que cuidan kilómetros de páramos, protegen manglares y custodian los bosques. Sin duda, necesitan un modelo de gestión asociativo”. La forma de financiamiento de este programa se efectúa a través Green Crowds, la primera plataforma de crowdfunding (sistema de donación en línea) socioambiental del Ecuador que, desde el 2015, impulsa emprendimientos sostenibles, con respuestas efectivas y creativas. El levantamiento de fondos, describe Varea, están destinados para 20 iniciativas en marcha en territorio. Arturo Mora, coordinador nacional del Proyecto BIOFIN-PNUD La última ponencia la lideró Arturo Mora para hablar sobre Iniciativa de Financiamiento de la Biodiversidad del PNUD y cómo los créditos verdes juegan un papel trascendental en el cumplimiento de este objetivo. En asociación con la CONAFIPS y en alianza con otras instituciones, el PNUD identificó que en el país “existen 7,4 millones de ecuatorianos socios de cooperativas, es decir, más del 40% de la población”. Este indicador les alertó de que podían influenciar en el segmento de microcrédito y trabajar de la mano con instituciones de primer y segundo piso para entregar préstamos con enfoque de género, interculturalidad y cambio climático. Esta es una manera estratégica de cerrar brechas e incentivar la recuperación económica, de acuerdo al ponente. “Las finanzas verdes ya son reales, no es algo nuevo. Ahora el desafío es establecer mecanismos efectivos de implementación para que el sector de la Economía Popular y Solidaria se siga potenciando”, finaliza.