Las emisiones totales de CO2, que incluyen las emisiones fósiles y las derivadas del cambio de uso del suelo, alcanzarán los 41.600 millones de toneladas este año, un nuevo récord que muestra que el mundo aún no ha llegado al pico de contaminación. El informe Global Carbon Budget de 2024 incluye datos sobre las tasas de reforestación y el uso de los combustibles fósiles en el mundo, y cuantifica las emisiones de CO2 y la capacidad de los sumideros naturales para capturarlas, lo que da una idea global de la situación del ciclo del carbono. Las cifras, recopiladas por 119 científicos de 86 organizaciones de diecinueve países del mundo, se publican este miércoles en la revista Earth System Science Data, coincidiendo con el inicio de la Cumbre del Clima de Bakú (COP29), que se celebra marcada por el regreso de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos. La principal actividad del ser humano que emite CO2 es la combustión de combustibles fósiles (carbón, gas natural y petróleo) para generar energía y con fines de transporte, aunque ciertos procesos industriales y cambios en el uso de la tierra también emiten CO2. Aumento constante de emisiones de CO2 en la última década En paralelo, las emisiones mundiales de CO2 derivadas del cambio de uso de suelo siguen siendo muy elevadas: se calcula que a final de este año alcancen los 4.200 millones de toneladas (el 60 % emitidas solo por Brasil, Indonesia y la República Democrática del Congo), aunque en los últimos años estas emisiones se han reducido cerca del 20 % gracias a la reforestación. También te puede interesar: Coldplay reduce su huella de carbono en casi un 60% en la primera etapa de su gira mundial En total, en 2024 se enviarán 41.600 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera (frente a los 40.600 millones de toneladas del año pasado), una cifra que aunque lleva una década estancada y refleja los avances en la lucha contra el cambio climático, es insuficiente para frenarlo. A final de año, la concentración de CO2 en la atmósfera alcanzará las 422,5 partes por millón, un 52 % por encima de los niveles preindustriales, un nivel cada vez más peligroso. Si las emisiones siguen a este ritmo, existe un 50 % de posibilidades de que la temperatura media mundial rebase el límite de 1,5 ºC en seis años, lo que significa que el tiempo que queda para evitar un nuevo escenario con los peores impactos del cambio climático casi se ha agotado. En este contexto, el papel de los sumideros naturales (bosques y océanos) que absorben casi la mitad del CO2 emitido a la atmósfera, es crucial. El año pasado, el fenómeno El Niño, los incendios en Canadá y Brasil y la sequía en la Amazonía redujeron la capacidad de almacenamiento de los sumideros un 40 % en 2023 respecto a 2022, y un 28 % sobre la media de toda la década (datos que reflejan la fragilidad de estos sistemas naturales) pero se espera que en 2024 la capacidad de los sumideros se recupere. También te puede interesar: Microsoft construye sus primeros centros de datos de madera en un intento de reducir sus emisiones de CO2 El inconsciente incremento del uso del gas natural Los datos preliminares muestran que las emisiones fósiles volverán a crecer en 2024 impulsadas por el creciente uso del gas natural (2,4 %) y el petróleo, que incrementará el 0,9 % aupado por la aviación internacional que aún no ha recuperado sus niveles previos a la pandemia. El petróleo aporta un tercio de las emisiones mundiales y el gas el 21 %. El carbón, que supone el 41 % de las emisiones mundiales, crecerá de forma marginal (0,2 %) y el cemento (4 % de las emisiones) se reducirá incluso en países como China y la India. Por países, las emisiones disminuyen en Europa (3,8 %) y Estados Unidos (0,6 %), pero suben en la India (4,6 %) y China (0,2 %), aunque por primera vez, este país responsable de un tercio de las emisiones mundiales, podría finalmente registrar un aumento cercano al cero o incluso negativo, gracias al uso de tecnologías de bajas emisiones. En el resto del mundo, que emite el 38 % de las emisiones mundiales, el CO2 crecerá el 1,1 %. En España, las emisiones de este año bajarán el 2,4 %, en línea con la reducción de los últimos años.