Tan solo un día después, en un discurso ante los participantes en una conferencia del Vaticano, el papa Francisco denunció una “fea ideología de nuestros tiempos” que amenazaba a la humanidad. El pontífice de 87 años explicó exactamente lo que quería decir: “Hoy, el peligro más terrible es la ideología de género que anula las diferencias entre hombres y mujeres. Cancelar las diferencias significa cancelar la humanidad”. “Ideología de género” es un término que ha llegado a encapsular todo, desde los derechos de las personas LGBTQ+ hasta los derechos reproductivos, como el acceso a servicios de aborto o anticonceptivos, la educación sexual en las escuelas y los intentos de abogar por la igualdad de derechos, representación y protección para mujeres y niñas. Y se utiliza cada vez más para fomentar el miedo, construir poder político y contrarrestar los avances logrados con tanto esfuerzo en materia de derechos de las mujeres y de las personas LGBTQ+. Por eso y más, perfilamos 12 personas en Latinoamérica cuyas vidas y trabajos responden a los desafíos planteados por los movimientos antigénero. Su coraje y compromiso, a menudo ante un peligro personal, son inspiradores y necesarios. También te puede interesar: Minería, mujeres y una deconstrucción del pensamiento Activistas Son quienes están en el frente de batalla de la lucha por la protección de derechos y denuncian las desigualdades de género o la discriminación contra la comunidad LGBTQI+. Bianka Rodríguez Bianka Rodríguez, a los 15 años escapó de su hogar por violencia intrafamiliar. Sufrió de multiples injusticias hasta que encontró refugio en la organización Comcavis Trans. Al poco tiempo se convirtió en la líder de esta organización que ayuda y protege a las personas LGBTQ+ en El Salvador, país que no cuenta con una ley de identidad de género. Por su lucha, en 2019, ganó el Premio Nansen Regional para las Américas de la Agencia de la ONU para los Refugiados. En 2020, presentó un recurso para que su identidad sea reconocida legalmente. Rodríguez ha sido la primera mujer trans en modificar su nombre en el documento, y también la primera en votar en las elecciones de febrero de este año realizadas en su país. Actualmente, es directora ejecutiva de ILGA para América Latina y el Caribe. Florencia Guimarães García Florencia Guimarães García impulsó la creación de la Casa de Lohana y Diana, un espacio que ofrece acompañamiento y talleres a la comunidad travesti-trans. También trabajó para lograr la aprobación de una ley de cupo laboral travesti-trans en la administración pública, dándole a miles de personas la posibilidad de obtener trabajo formal, así como acceso a una obra social y a una jubilación por primera vez en su vida. La ley fue sancionada en 2021 y lleva el nombre de Berkins y Sacayán. Fernanda Falcão Fernanda Falcão es una mujer negra transgénero brasileña que se ha destacado por su activismo por los derechos de las personas trans y contra la trata de mujeres cisgénero y transgénero con fines de explotación sexual. Ha sido una de las voces brasileñas más prominentes en denunciar los ataques de odio de los grupos “antiderechos” contra la comunidad LGBTQ+, que aumentaron significativamente durante la presidencia del ultraconservador Jair Bolsonaro (2019-2022).También puedes leer: Mujer como eco de la naturaleza Defensoras de ley Son quienes usan la ley para proteger o ampliar los derechos de las mujeres y las personas de género diverso. También, quienes crean estrategias o fundaciones para conseguir cambios a nivel local, nacional e internacional en la política pública. Paula Ávila Guillén Especializada en derechos humanos, la abogada colombiana Paula Ávila Guillén trabaja desde hace 15 años para ampliar la "marea verde" -los movimientos promotores del derecho al aborto- en una región donde la mayoría de los países penaliza o restringe esa práctica. Como directora ejecutiva del Women’s Equality Center contribuyó en las estrategias para la liberación de mujeres presas por sufrir una emergencia obstétrica en El Salvador y para despenalizar el aborto a través de la vía judicial en Colombia y México. Sandra Mazo Sandra Mazo se encontró con la contradicción de que quienes seguían su misma religión (Católica) no mostraban compasión por las mujeres obligadas a ser madres o forzadas a abortar en condiciones clandestinas. Mazo decidió entonces comprometerse con la defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. En 2004, se unió a la rama colombiana de Católicas por el Derecho a Decidir, una red presente en toda América Latina que aboga por un Estado laico. Católicas por el Derecho a Decidir, además, inició la campaña “Mujer, hágase tu voluntad” con el fin de contrarrestar la influencia de sectores conservadores para que mujeres creyentes no ejerzan su derecho al aborto. Olimpia Coral Melo Olimpia Coral Melo tenía 18 años cuando su expareja compartió un video íntimo suyo en redes sociales sin su consentimiento. Un vacío en el código penal de México le impidió tomar acciones legales y se encontró desprotegida. Hasta que comprendió que había sido víctima de violencia digital. En 2014, creó la organización Mujeres contra la Violencia de Género e impulsó un proyecto de ley para tipificar la violencia digital como un delito, con penas de hasta seis años de prisión. También te puede interesar: 120 mujeres de Píllaro participan en el proceso "Mujeres semilla" Catalizadoras Son quienes proporcionan información, educación o acceso a servicios y herramientas que pueden salvar vidas. Las catalizadoras gestionan los recursos para la lucha para la igualdad de las mujeres y las minorías de género. Tarcila Rivera Zea A los 10 años, Tarcila Rivera Zea comenzó a trabajar como empleada de limpieza en Lima, Perú, pero ante un sistema que solo ofrecía a las mujeres indígenas dedicarse al servicio doméstico, ella se rebeló y completó la secundaria y consiguió ingresar al Instituto. Fundó el Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas, el Foro Internacional de Mujeres Indígenas y el Foro Indígena del Abya Yala, desde donde lucha contra las violencias que sufren las comunidades indígenas, en especial, las mujeres. Anielle Franco Nunca estuvo en los planes de Anielle Franco convertirse en un símbolo de la lucha antirracista en Brasil. Sin embargo, el asesinato de su hermana, la activista negra y lesbiana Marielle, cambió su rumbo. Franco pasó de ser docente de inglés a amplificar la voz de las personas afrodescendientes, las mujeres, la comunidad LGBTQ+ y de los sectores marginados del país. Desde el año pasado, es ministra de Igualdad Racial del gobierno de Lula da Silva. Julieta Martínez Cuando tenía ocho años, la activista chilena Julieta Martínez se dijo que quería cambiar el mundo, pero no encontró espacios que le dieran voz. A los 15, decidió fundar Tremendas, una plataforma colaborativa destinada a empoderar a niñas y adolescentes frente a la crisis climática y a la desigualdad de género. Actualmente, la red reúne a niñas, jóvenes y adolescentes de cerca de una veintena de países de América Latina, el Caribe y otras regiones. Con tan solo 20 años, Martínez ya ha sido invitada a compartir su experiencia en las conferencias COP25 y COP26. También participó de un panel con Hillary Clinton en el Foro Generación Igualdad, realizado en París en 2021. Lolita Chávez Líder ecofeminista de Guatemala, Lolita Chávez ha dedicado su vida a la protección de los recursos naturales y de la biodiversidad ante el avance de la actividad minera, hidroeléctrica y maderera. También ha denunciado la violencia “machista, patriarcal e institucional” contra los pueblos originarios y ha organizado a más de 87 comunidades, que concentran a unas 90.000 personas, en contra del extractivismo. Teodora Vásquez Teodora Vásquez es una de las 181 mujeres condenadas en El Salvador entre 2000 y 2019 por haber sufrido una emergencia obstétrica. Del hospital, Vásquez fue llevada directamente a prisión. Fue acusada de homicidio agravado y sentenciada a 30 años de cárcel. En 2018, después de cumplir diez años de condena y gracias a una campaña internacional, Vásquez fue liberada. Pero se encontró con que no tenía donde ir y tampoco conseguía trabajo. Decidió entonces crear Mujeres Libres, una organización que ofrece ayuda médica y capacitación laboral a mujeres que fueron encarceladas por abortar o por sufrir emergencia obstétrica. También les brinda un refugio –la Casa del Encuentro en San Salvador– y aboga por la despenalización del aborto. Leslie Collao Leslie Collao buscaba un espacio que permitiera la promoción de la igualdad de género y el liderazgo juvenil cuando escuchó sobre la iniciativa Girl Up de Naciones Unidas. Decidió crear su propio capítulo en Perú, la Coalición Kusisqa Girl Up. Kusisqa existe desde 2020 y ha desarrollado programas dirigidos a personas de entre 15 y 29 años con foco en la salud, la educación, la sensibilización en género y rol activo de la mujer en la política. Fuente y fotos de: CNN Español