Siguiendo las líneas fijadas por el príncipe Mohamed Bin Salman en el plan económico al que bautizó como Visión 2030, la monarquía árabe muestra cada vez mayor interés en la región y últimamente ha incrementado su presencia económica y diplomática. Las exportaciones sauditas a América Latina, que en 2019 alcanzaron un valor de USD 2.803 millones, llegaron en 2023 a USD 4.581 millones, un 38,8% más. Mientras que las importaciones pasaron de USD 3.811 millones en 2019 a USD 4.993 el año pasado, un incremento del 23,6%. Un comercio floreciente se ha visto acompañado de crecientes inversiones sauditas, posibilitadas por el gran capital con el que el país árabe cuenta gracias a su vasta riqueza petrolera, que le permite ser uno de los mayores exportadores del mundo. También te puede interesar: La economía de Ecuador creció 1,2% en el primer trimestre de 2024 Parte de ese dinero ha empezado a fluir hacia América Latina. Aramco, el coloso petrolero propiedad del estado saudita, adquirió uno de los principales distribuidores de carburantes de Chile, donde tiene previsto expandir su actividad comercial. Según le dijo a BBC Mundo Najad Khouri, investigador del grupo de Estudios e Investigaciones sobre Oriente Medio, un centro de análisis en Brasil, “son los primeros pasos de una relación natural”. Parece que la relación avanza, el ministro de Inversiones saudita, Khalid A. Al-Fahi, completó en agosto de 2023 una gira por siete países de la región para, según dijo, “explorar oportunidades de fortalecer y profundizar asociaciones de inversión”. ¿Qué es la Visión 2030 de Arabia Saudita? En lo económico, el objetivo principal era orientarse a un mundo que en el futuro se vislumbra descarbonizado y generar empleos para los jóvenes, una parte muy importante de la sociedad saudita. La Visión 2030 también conllevó una transformación social y una apertura al mundo exterior. También puedes leer: WEFEcuador junto a Logaritmo promueven la inclusión de la mujer en la economía ¿Por qué Arabia Saudita se interesa por América Latina? De acuerdo con Najad Khouri, “América Latina y el Caribe son destinos interesantes para las inversiones sauditas porque en general tienen países estables, en los que no hay guerras ni revoluciones”. Ambas partes se benefician de que “América Latina necesitan inversiones y Arabia Saudita tiene mucho dinero para invertir”. La región tiene, además, algunos de los elementos que en el desértico país árabe cuesta más encontrar, como algunos de los metales que se perfilan como estratégicos en el futuro, como el litio, el níquel o el cobre. Se espera que sean los que muevan la economía mundial cuando ya no lo haga el petróleo y Sudamérica cuenta con importantes yacimientos. Aunque su riqueza en petróleo hace difícil que este combustible fósil vaya a dejar de ser el principal negocio de los sauditas a corto plazo, ya han comenzado a posicionarse de cara a un futuro que se dibuja electrificado. Y ya hoy, la fértil región de América Latina exporta gran cantidad de alimentos y productos agrícolas a Arabia Saudita, donde la árida geografía de la Península Arábiga hace muy difícil y costoso cultivar. América Latina es también una de las regiones por donde corre más agua dulce del planeta. Fuente: BBC NEWS