Si bien es cierto que esta ha sido una profesión dominada por los hombres, las mujeres han demostrado su alto profesionalismo, generando un impacto en la arquitectura moderna. Architectural Digest, la revista estadounidense especializada en diseño y arquitectura, creó el top 5 de las mejores arquitectas de América Latina. El ranking, sin duda, debería ser más largo, pero el listado presenta a todas aquellas que han sobrepasado la escena regional para sobresalir en un plano internacional. En primer lugar se encuentra la chilena Cazú Zegers, quien propone una aproximación diferente hacia la arquitectura, intentando plasmar su relación con Chile, su territorio, paisajes y tradiciones. El concepto que inspira sus obras es el “habitar leve y precario”, refiriéndose a la arquitectura low tech, pero con un alto impacto experiencial. Sus obras más destacadas son: Casa LLU, Magnolia Hotel y Casa Esmeralda. Segunda se ubica la mexicana Tatiana Bilbao. Su trabajo se distingue por conceptualizar la arquitectura como una plataforma a través de la cual las personas pueden mejorar su calidad de vida de acuerdo a sus necesidades. La minuciosidad de su proceso creativo se evidencia desde la geografía de sus proyectos hasta su funcionalismo. Entre sus grandes obras se identifican: Jardín Botánico de Culiacán, Pabellón en el Museo Tamayo, Parque Biotecnológico del Tec de Monterrey. Frida Escobedo conforma el top 3 del ranking. La arquitecta y urbanista mexicana cuenta con una maestría en Arte, Diseño y el Dominio Público de la Universidad de Harvard. En 2006 fundó su taller de arquitectura y ha sido galardonada por el RIBA, reconocimiento que honra a hombres a mujeres que han hecho grandes aportaciones al mundo del diseño y la arquitectura. Sus obras más sobresalientes son: Pabellón de la Galería Serpentine, La Tallera en Cuernavaca e intervenciones artísticas como la del Museo del Eco en la Ciudad de México del Victoria & Albert de Londres. Finalmente, les siguen la argentina María Victoria Besonías y la peruana Sandra Barclay. Ambas han trascendido por explorar vínculos entre la naturaleza, la calidad de vida, el bienestar humano y la arquitectura.