El informe revela la responsabilidad de la industria cárnica y láctea en la crisis climática y cómo la reducción de las emisiones de metano puede tener un efecto positivo para frenar este problema. El metano es un gas de efecto invernadero 80 veces más potente que el dióxido de carbono (CO2). Analiza las emisiones de metano de las 29 mayores empresas cárnicas y lácteas del planeta y muestra cómo rivalizan con las de los 100 mayores emisores de metano del mundo, procedentes del sector de los combustibles fósiles. Las cinco mayores empresas emisoras de metano del sector cárnico y lácteo son JBS, Marfrig, Minerva, Cargill y Dairy Farmers of America, que superan conjuntamente las emisiones de metano declaradas por cinco corporaciones del sector de los combustibles fósiles, como ExxonMobil, Chevron, Shell, TotalEnergies y BP. Según Greenpeace, entidades financieras con sede en España, como el Banco Santander, prestan servicios financieros a la industria cárnica (concretamente JBS, Marfrig y Minerva), responsable de la deforestación en Brasil y gran emisora de metano. También puedes leer: En Quito se amplió la planta que genera electricidad a partir del metano que genera la basura de El Inga Resultados que se esperan El informe indica que un cambio profundo en la producción y consumo de los alimentos de origen animal en los países de renta alta y media podría proporcionar un efecto de enfriamiento significativo para 2050. Por el contrario, si no se regula y se logra esta reducción de emisiones de metano se prevé que el sector cárnico y lácteo, por sí solo, calentará el planeta 0,32 °C más de 2030 a 2050, según proyecciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). El informe muestra que es posible ralentizar el calentamiento global con una transición justa del sistema agroalimentario, que abandone la producción industrial de carne y lácteos y aumente la proporción de alimentos de origen vegetal. El documento prevé un efecto de enfriamiento de 0,12 °C para 2050 si se lleva a cabo un cambio en la sobreproducción y el sobreconsumo de carne y lácteos, lo que supondría una reducción de un 37% del calentamiento previsto para mediados de siglo provocado por la producción y consumo de carne y lácteos si se mantiene el patrón actual y predominante Fuente: lavanguardia