Una combinación acertada Por: Brook Boyer, UNITAR / Fotos: World Bicycle Relief Probablemente, pocos sabíamos que, en abril de este año, la Asamblea General adoptó una resolución (A/res/72/272) que declara el 3 de junio como el Día Mundial de la Bicicleta. Mientras revisaba la lista de las resoluciones recientemente aprobadas por la Asamblea General de la ONU, me pregunté, ¿en serio?, pero al leer la resolución, el vínculo entre las bicicletas y el trabajo de las Naciones Unidas se hizo evidente de inmediato. La resolución reconoce a la bicicleta, inventada hace 200 años, como un medio para fomentar el desarrollo sostenible; fortalecer la educación; promover la salud; prevenir enfermedades, propiciar la tolerancia, la comprensión mutua y el respeto; y facilitar la inclusión social y una cultura de paz. La resolución también alienta a los Estados Miembros a prestar especial atención a este medio de transporte en las estrategias de desarrollo transversales e incluirla en las políticas y programas, desde el nivel internacional hasta el local. La resolución fue el resultado de una importante campaña liderada por la Alianza Mundial del Ciclismo (WCA, por sus siglas en inglés) y por la Federación Europea de Ciclistas (ECF, por sus siglas en inglés). El razonamiento de la campaña incluyó los resultados de un estudio de 2015 realizado por el Instituto de Transporte y Desarrollo de Políticas de la Universidad de California en Davis, que vinculan a la bicicleta, incluyendo el rápido aumento del uso de las bicicletas eléctricas, al ahorro de energía y las reducciones proyectadas de CO2, ¡Un ahorro de hasta 24 trillones de costos entre 2015 y 2050! De hecho, la bicicleta contribuye a mejorar el consumo y la producción sostenible. Sin embargo, es también una importante herramienta para lograr resultados de desarrollo. En realidad, la ECF y WCA han vinculado a la bicicleta con la contribución a 12 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Algunas organizaciones, como la World Bicycle Relief (WBR - Ayuda Global Mediante Bicicletas), ya han aportado evidencia sobre cómo contribuye en la reducción de la pobreza (ODS1) y el hambre (ODS2), mejora la salud y el bienestar (ODS3), la educación de calidad (ODS4), la igualdad de género (ODS5) y la reducción de las desigualdades (ODS10), entre otros. A través del Programa de Bicicletas para el Empoderamiento Educativo (BEEP, por sus siglas en inglés) de WBR, por ejemplo, los estudiantes que viven en zonas rurales del África subsahariana han mejorado la asistencia escolar hasta en un 28% y el rendimiento académico en un 59% . El espíritu de la Agenda 2030, que busca llegar primero a los más rezagados, ha logrado que el 70% de las bicicletas de BEEP se distribuyan a las niñas, ya que ellas enfrentan muchos más desafíos para llegar a la escuela que los niños y, a menudo, terminan casándose y teniendo hijos antes de completar la educación primaria o secundaria. Además de facilitar el acceso a la educación, WBR también apoya activamente a los agricultores y trabajadores rurales de la salud, que enfrentan desafíos de movilidad para llegar a los mercados y pacientes. Los trabajadores de la salud en los sectores rurales de África subsahariana, por ejemplo, pueden visitar a un 45% más de pacientes al día con una bicicleta que a pie. De igual forma, un programa ha demostrado que los agricultores rurales han aumentado la entrega de productos en un 25% y los ingresos en un 23%, ya que han reducido el tiempo de viaje hacia los mercados de forma significativa. Estas y otras ejemplificaciones pueden mostrar que la huella de impacto de la bicicleta se extiende más allá del estudiante, el agricultor o del trabajador de la salud, y puede aportar muchos beneficios a la familia y a la comunidad. Hasta el momento, varias entidades de la ONU se han asociado con WBR, incluida la Organización para la Agricultura y la Alimentación, que compró 4.500 bicicletas tipo Búfalo de la WBR para contribuir a la implementación de un proyecto de productividad agrícola en Zambia. Las bicicletas también han demostrado ser una herramienta eficaz para la ejecución del programa para otras organizaciones de las Naciones Unidas, incluido el Programa de Oportunidades de Apertura apoyado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas que, junto con el Consejo de Población, la Fundación de las Naciones Unidas y la Campaña de ‘Girl Up’, proporcionaron bicicletas para 250 niñas indígenas pobres en el distrito de Chisec del sector rural de Guatemala. Además de usar bicicletas para ayudar en los programas de desarrollo, algunas otras organizaciones como UNICEF, están usando eventos de ciclismo para recaudar fondos para sus programas. Ahora en su segundo año, UNICEF está organizando, para el 9 de junio, el evento Ciclismo para la Niñez, en colaboración con Turismo Crans-Montana y el Congreso; el objetivo es recaudar fondos destinados a los niños y niñas de bajos recursos. Este evento será abierto al público. Si bien la bicicleta no se menciona explícitamente en la Agenda 2030, ésta resulta ser una herramienta importante y transversal que contribuye a alcanzar una gran cantidad de Objetivos. Las bicicletas cambian vidas. ¡Unámonos y celebremos el Día Mundial de la Bicicleta!