Si bien la Reducción de las Desigualdades no es un asunto solo de los Estados, organizaciones como World Vision, dedicada a trabajar con niñas, niños y adolescentes en condiciones de vulnerabilidad, así como con sus familias y comunidades con el objetivo de reducir la pobreza y la injusticia, también realiza su aporte alrededor del mundo para lograr la meta de este ODS. Con cuarenta años de trabajo en Ecuador y casi setenta a nivel internacional, World Vision sirve a todas las personas, independientemente de su religión, raza, etnia o género. Esta particularidad, la ha llevado a ser parte de diferentes iniciativas a nivel mundial como por ejemplo del ‘Foro sobre la Eficacia del Desarrollo de las Organizaciones de la Sociedad Civil’, y a nivel nacional, a ser líder del ODS 10, desde finales de 2018. De acuerdo a las metas planteadas para este ODS, World Vision viene alineada y comprometida con la Reducción de las Desigualdades, puesto que promueve acciones conjuntas con otros sectores de la sociedad, a fin de garantizar una vida digna para todos a través de la inclusión social, económica y política de grupos excluidos. Como bien menciona la ONU, la Reducción de las Desigualdades requiere de un cambio transformador y de un enfoque holístico. Por esto, World Vision trabaja con las familias y las comunidades a fin de generar una intervención integral en el territorio, en la que se consideren desde los aspectos psicosociales y emocionales, así como las habilidades y destrezas de todos los integrantes del núcleo familiar, a fin de mejorar la calidad de vida de todos, especialmente, de niñas, niños y adolescentes. En este sentido, WV Ecuador, lleva implementando desde mediados de 2016, un proyecto de mejoramiento del hato alpaquero en tres comunidades de la provincia de Chimborazo, con el propósito de mejorar las condiciones de vida de las comunidades que habitan en el páramo, así como la conservación y gestión sostenible del agua en este ecosistema. El Hato Alpaquero: el motor de la comunidad Desde tempranas horas de la madrugada, Marco Albán, Promotor de Juventudes de WV Ecuador, inicia su jornada laboral dirigiéndose hasta la escuela ’Gonzalo Dávalos Valdivieso’ de la comunidad de San Vicente de Tablillas, situada en el cantón Guamote, al sur de Riobamba. Esta escuela es el punto inicial de encuentro con su grupo de trabajo. De subida al páramo, en un trayecto que toma alrededor de dos horas, Marco recoge a varios miembros de la comunidad, entre quienes se encuentran tejedoras y alpaqueros. Al final del camino, entre las verdes y frías praderas, se pueden observar a lo lejos a las primeras alpacas. Durante la jornada, seis alpaqueros caminan por los extensos terrenos pastoreando a la manada. La neblina baja por las montañas anunciando lluvias, lo que hace apresurar el paso por los caminos de tierra y ripio. Su caminar se acelera percatándose que todas las alpacas sigan el mismo trayecto hasta llegar al establo. Aquí, los demás miembros de las comunidades esperan para recibir al hato. En tanto que adentro, las alpacas caminan hacia un pequeño corredor donde se realiza el proceso de vitaminización mediante inyecciones y desparasitación gastrointestinal vía oral. Tras culminar esta actividad, se seleccionan a las alpacas con mayor cantidad de lana. Tres alpaqueros se juntan para trasquilar con cuidado a los animales, mientras otros, se encargan de la clasificación de la fibra de acuerdo a la calidad establecida (baby, fleece, huarizo y gruesa). Posteriormente, viene el escarmenado, entendido como la separación de la fibra gruesa; después el hilado y a continuación, el tejido de prendas como: guantes, chalinas, gorros, ponchos, medias, sacos, sweaters, bolsos, en conjunto con materiales de origen natural como la corteza de coco, semillas, tagua, etc. Anteriormente, estas comunidades dependían económicamente de la producción agrícola que brindaba la zona y que a veces, se veía afectada por las condiciones climáticas. El proyecto del hato alpaquero ha generado una nueva manera de conseguir recursos económicos a cada familia y a la comunidad en general. A la par de las capacitaciones técnicas para el desarrollo del proyecto, World Vision ha compartido información sobre ‘Crianza con Ternura’, una propuesta que ha mejorado el trato de madres y padres de familia hacia sus hijos. El trabajo de World Vision con las comunidades socias, ha fortalecido los procesos de organización de las comunidades en torno al trabajo comunitario (minga), así como los procesos de capacitación a través de las metodologías de las escuelas de campo, que consisten en “Aprender Haciendo”. Asimismo, la organización ha promovido ambientes llenos de ternura y alegría en donde niñas, niños y adolescentes, puedan desenvolverse de manera integral y segura, convirtiéndose en mejores ciudadanos que contribuyan al desarrollo del país. Marco Albán resalta la concientización y la importancia económica de la crianza de las alpacas. Menciona además, que los ingresos de las familias más vulnerables se ven beneficiados, al igual que se da más valoración al trabajo artesanal de las mujeres. Asimismo, habla del trabajo participativo con niños, padres, madres y autoridades, el cual permite fomentar espacios de diálogo de saberes, mejorando y fortaleciendo la relación entre padres e hijos. Albán también destaca la idea de conformar la Red de Tejedoras de Chimborazo, que está compuesta por 161 madres y padres de familia. World Vision espera continuar con las iniciativas de este proyecto con el apoyo de empresas e instituciones, públicas o privadas, que quieran sumarse a generar oportunidades para reducir las desigualdades.