Como línea base, hasta octubre de 2025 las ventas reales de leche líquida y bebidas a base de leche sumaron USD 397,44 millones (+12,42% vs. 2024), la mantequilla y queso crecieron +15,56% y los helados +8,12%; mientras la leche en polvo retrocedió -15,70%, anticipando que en 2026 el portafolio de “valor agregado” ganará espacio frente a categorías más expuestas a precios internacionales. En producción, las principales industrias (≈70% del acopio nacional formal) recibieron 490,01 millones de litros entre enero–noviembre de 2025 (+7,29%) interanual. Para 2026, el foco estará en sostener ese ritmo con más estándares de calidad. Por ejemplo, el año pasado la leche de origen ganadero mostró mejor desempeño sanitario que los centros de acopio (CCS 306,2 mil vs. 433,7 mil cel/ml), señalando espacio para mejoras en frío, manejo y control microbiano. 2026 será un año clave para el sector lácteo, marcado por riesgos regulatorios emergentes —como una posible ampliación del etiquetado frontal— y por desafíos estructurales persistentes en informalidad, costos y percepción del consumidor. Sin embargo, el escenario también abre oportunidades para fortalecer políticas públicas basadas sobre evidencia, evaluar con mayor rigor los impactos normativos y consolidar estrategias de calidad, trazabilidad y confianza apoyadas en un diálogo público–privado más sólido que permita sostener la competitividad y el crecimiento del sector. Por: Paúl Vera Gilces – Director del Observatorio Lácteo del Ecuador