La leche materna es el alimento más completo que un infante puede consumir durante los primeros seis meses de vida, Transmite anticuerpos, que ayudan a que los niños crezcan sanos y a la vez a preserva la salud de la madre. De acuerdo con estadísticas de Naciones Unidas, la falta de lactancia exclusiva durante el primer semestre provoca aproximadamente 1,4 millones de muertes anuales alrededor del mundo. En la actualidad, con la incorporación de las mujeres al ámbito laboral, cada vez mayor, se presenta la disyuntiva de cómo compaginar dos facetas de la mujer: madre y trabajadora. El reto es afrontar la maternidad en la mejor etapa productiva, con todas las obligaciones que ésta conlleva, combinándolas con actividades laborales, logrando un equilibrio entre las dos. Al finalizar las 12 semanas de licencia, surge el dilema de cómo retomar sus actividades laborales sin descuidar la parte materna. En especial cuando se debe dejar de amamantar al bebé a causa de los horarios. Para dar una solución al tema de la lactancia en el lugar de trabajo, surge la necesidad de generar un espacio adecuado para la extracción de la leche materna, en el cual la mujer pueda acudir con confianza y seguridad. Paralelamente es fundamental lograr que los compañeros de trabajo y jefes, comprendan la importancia que tiene la lactancia materna en la vida de los niños, permita y facilite el que la madre trabajadora pueda contar con estos espacios físicos y con el tiempo necesario para proceder con la extracción de la leche. En este contexto, el Gobierno Nacional emitió el Acuerdo Interministerial No. 003 de los Ministerios de Trabajo y de Salud con una normativa para que los empleadores privados que tengan al menos una mujer en período de lactancia implementen en sus instalaciones una sala de apoyo a la lactancia hasta octubre de 2019. Estos espacios deben cumplir algunos requisitos como equipamiento, condiciones del espacio físico, de tal manera que las mujeres puedan, durante el primer año de vida de su hijo, acudir a estas salas de apoyo a la lactancia para extraer la leche o amamantar a su bebé, por 20 minutos cada dos horas. A nivel popular perdura el mito de que la lactancia materna, más allá del permiso maternal, es inviable y que amamantar y tener trabajo remunerado es incompatible. Y en muchos casos las mujeres al tener a sus bebés se enfrentan a la necesidad de renunciar al trabajo por creencias equivocadas al respecto. Esto ocurre durante la edad fértil de la mujer, que es también la edad más productiva en cuanto a temas laborales. Un estudio realizado en España sobre la incorporación al mundo laboral y la lactancia materna , ha puesto en evidencia que, una vez las madres son informadas sobre las técnicas para compatibilizar lactancia materna y trabajo remunerado, el porcentaje de mujeres que abandonan la lactancia materna al incorporarse al mundo laboral no es significativo. Asimismo, cuando ambos colectivos reciben la misma información, tampoco parece haber diferencias en cuanto a duración de la lactancia materna entre madres con o sin trabajo remunerado. Sin embargo si existen diferencias significativas en cuanto a una mayor prevalencia de la lactancia materna, entre el colectivo de madres informadas y la tasa media de duración de la lactancia materna hoy en día. Estos resultados concuerdan con los obtenidos en otro estudio sobre la relación entre la lactancia materna, los estudios y el trabajo remunerado , donde además se pone en evidencia que su duración es significativamente más prolongada cuanto mayor es el nivel de estudios de la madre. La realidad es que cada vez más madres desean prologar este proceso pero, desgraciadamente, la acaban interrumpiendo al volver a su trabajo remunerado porque no tienen acceso a una información adecuada y dan por hecho, en base a la creencia popular, de que no tienen otra opción. La ausencia de modelos, el miedo al rechazo social o a la discriminación laboral, pueden agravar el problema. Existe un conflicto generalmente con la madre lactante que debe reincorporarse a sus actividades laborales, en ocasiones por la falta de información respecto al proceso de extracción de la leche, por presión por parte de la pareja, por falta de confianza en si misma. Es por esto que es necesario contar con el apoyo de las personas más cercanas (pareja, familia, amigos, compañeros de trabajo), que en ocasiones le instan a renunciar al trabajo para no afectar al bebé. En esta instancia, es muy oportuna la decisión gubernamental de dictar el Acuerdo para que los empleadores privados implementen salas de apoyo a la lactancia; es fundamental hacer un seguimiento a este tema para que efectivamente se cumpla con lo dictaminado. Sin embargo se genera una duda a este respecto: el Gobierno Nacional impone que el sector privado lo haga, qué ocurrirá entonces con el sector público, donde existe un gran número de mujeres que se encuentran en su edad fértil y que seguramente utilizarían las salas de apoyo a la lactancia. Es plausible el esfuerzo del Estado, hay que esperar para cuantificar la reacción del sector privado. El ejemplo empieza en casa! Por: María Soledad Salvador, SDG Consulting