La capa de ozono, definida por la ONU como el “escudo invisible” de la Tierra, es esencial para la vida. Sin ella, los seres humanos, animales y ecosistemas enteros quedarían expuestos a radiación ultravioleta dañina, con consecuencias como cáncer de piel, daños oculares, desequilibrios agrícolas y pérdida de biodiversidad. En septiembre, el mundo recuerda el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, en honor al Protocolo de Montreal (1987), uno de los tratados ambientales más exitosos de la historia. Sin embargo, la batalla no está ganada. Incendios forestales, sustancias halógenas de vida corta y nuevas prácticas de geoingeniería representan amenazas que ponen en riesgo los avances alcanzados. También te puede interesar: Cervecería Nacional celebra 138 años impulsando un legado de constante innovación Frente a este escenario, la ciencia y la academia cumplen un rol crucial: generan conocimiento, impulsan innovación y forman a los líderes ambientales del futuro. En Ecuador, la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) se posiciona como referente en sostenibilidad gracias a proyectos que inciden directamente en la reducción de contaminantes y en la protección del ambiente: Energía solar: pionera en el sur del país con instalaciones fotovoltaicas desde 2019. Hoy cuenta con 724 paneles solares que han evitado más de 91 toneladas de CO2, equivalente a plantar 2.300 árboles. Gestión de residuos: diseño de materiales a partir de plásticos, restos agrícolas y biopolímeros, junto con campañas como Reciclatón que involucran a la comunidad lojana. Investigación y formación: reconocida por UI GreenMetric 2024 como la universidad más dinámica en sostenibilidad de Latinoamérica. Sus proyectos incluyen un innovador fotocatalizador descontaminante premiado en el SUMITT CEDIA 2025. Cada una de estas acciones se suma a un compromiso mayor: preservar la capa de ozono y mitigar el cambio climático. Porque, más allá de los grandes avances científicos, la protección del planeta también comienza en casa con hábitos cotidianos como ahorrar energía, optar por transporte sostenible y reducir el uso de plásticos. La UTPL demuestra que la investigación universitaria, unida a la acción ciudadana, es clave para mantener intacto el escudo que protege la vida en la Tierra.