Cada clasificación mundialista genera una ola de optimismo que trasciende al deporte. En Ecuador, el fútbol se ha convertido en una industria capaz de dinamizar el consumo, activar sectores de servicios y movilizar inversiones en entretenimiento, publicidad, comercio y turismo. La clasificación de la Tri al Mundial 2026 coincide con un momento histórico para el fútbol ecuatoriano: nunca antes el país había contado con una generación de futbolistas tan cotizada en el mercado internacional. Sin embargo, el impacto económico más importante no se mide únicamente por el valor de sus jugadores, sino por el efecto multiplicador que la Selección produce en toda la economía. Ecuador ya juega en la primera división financiera del fútbol El valor de mercado de una selección refleja cuánto estarían dispuestos a pagar los clubes por sus futbolistas. En el caso ecuatoriano, la evolución ha sido extraordinaria y un equipo deportivo lo cambió todo, el Independiente del Valle con jugadores actuales y/o que han estado, aporta con el 40 % de los convocados al Mundial 2026 y los jugadores más caros pasaron por este club. También puedes leer: Mundial 2026 impulsa el mercado inmobiliario temporal y abre nuevas oportunidades para Airbnb en México Estas son las selecciones americanas más valiosas (2025-2026) Fuente: Transfermarkt y recopilación de medios especializados. La posición de Ecuador resulta relevante porque supera ampliamente a mercados históricamente más grandes como México y se consolida como la cuarta selección más valiosa del continente. Detrás de este crecimiento aparecen nombres como Moisés Caicedo, William Pacho, Piero Hincapié y Kendry Páez, protagonistas de una nueva generación exportadora que ha transformado la percepción internacional del fútbol ecuatoriano. Por este motivo jugadores como Gavi, jugador del FC Barcelona y de la selección española comentó: “Como selección revelación, te voy a decir Ecuador. Tiene buenos jugadores”. Marc Cucurella, lateral de España y compañero de Moisés Caicedo en el Chelsea, sorprendió a la prensa europea al mencionar a Ecuador entre las selecciones que podrían ser la gran revelación del Mundial 2026. Sus declaraciones fueron: "Siempre están las típicas selecciones. Pero creo que Holanda tiene un gran equipo. Y luego hay una como Ecuador que va a hacer un buen papel, con buenos jugadores, que parece que no está ahí, pero puede hacer las cosas bien”. Es importante recalcar el optimismo de nuestros propios seleccionados, Moisés Caicedo, centrocampista del Chelsea declaró: “en el mundial miedo a nadie”. Con esta sensación de ser una selección potente debutamos contra Costa de Marfil el 14 de junio. El Mundial como motor de consumo Según el Ministerio del Deporte uno de cada tres ecuatorianos juega al fútbol, es decir más de 6 millones de personas están directamente vinculadas a este deporte y puede generar un efecto multiplicador económico importante, sin contar con todos sus acompañantes. Un dólar gastado por un aficionado en una camiseta no termina allí: genera ingresos para comerciantes, distribuidores, transportistas, restaurantes y trabajadores. Durante un Mundial, el gasto se concentra en tres sectores clave: bares y restaurantes, comercio deportivo, publicidad y medios. Según la Asociación de Restaurantes del Ecuador (Asertec) y la Cámara de Comercio de Turismo, el ticket promedio de consumo por persona en restaurantes y bares bordea los USD 18. Si se considera que alrededor de seis millones de ecuatorianos son aficionados al fútbol y que, de acuerdo con varias investigaciones de mercado de la consultora Strattos, aproximadamente el 25% acostumbra asistir a establecimientos gastronómicos para ver eventos deportivos, el impacto económico puede ser significativo. Suponiendo además que cada aficionado asista acompañado y que Ecuador dispute al menos cuatro encuentros en el Mundial, el gasto generado para el sector podría superar los USD 216 millones con solo cuatro partidos de la Tri. Esto es una estimación elaborada a partir de supuestos de consumo. Por otro lado, el comercio deportivo también se perfila como uno de los grandes beneficiarios del fenómeno mundialista. La camiseta oficial de la Selección Ecuatoriana, fabricada por Marathon Sports desde 1994, tiene un precio que oscila entre USD 64,99 y USD 74,99. Según datos de la consultora socioeconómica Antroproyectos e información del INEC, alrededor del 35% de los ecuatorianos cuenta con capacidad económica para adquirirla. Esto equivale a cerca de 2,1 millones de personas dentro de los aproximadamente seis millones de aficionados al fútbol que existen en el país. Además, de acuerdo con investigaciones de mercado citadas por Strattos, cerca del 20% de los consumidores potenciales manifiesta interés en renovar o actualizar su camiseta de la Tri. Bajo este escenario, las ventas de la indumentaria oficial podrían superar los USD 29 millones, sin considerar otros productos asociados como gorras, chaquetas, bufandas y artículos de merchandising, así como camisetas de otras selecciones nacionales. Los ecuatorianos siempre se han identificado con equipos como Brasil, Argentina y uno que otro país europeo. Te recomendamos: Goldman Sachs proyecta a España como favorita para ganar el Mundial 2026: así les iría a las selecciones latinoamericanas Más allá del componente deportivo, la camiseta de la Tri se ha convertido en un símbolo de identidad nacional y en uno de los principales motores de consumo vinculados a la marca Ecuador durante los ciclos mundialistas. La Selección ecuatoriana vale cerca de USD 385 millones en el mercado futbolístico, pero su verdadero valor es mucho mayor. Cuando juega Ecuador, aumentan las ventas, crece la actividad comercial, se activan campañas publicitarias, se llenan restaurantes y millones de personas comparten una experiencia colectiva llena de esperanza, alegría, dudas pero sobre todo, se escucha por las calles la frase “sí se puede”. Ese es el activo que no aparece en Transfermarkt ni en los balances empresariales: la capacidad de movilizar emociones que terminan convirtiéndose en actividad económica. En un Mundial, Ecuador no solo exporta futbolistas. También exporta imagen, marca país y optimismo. Y en una economía donde la confianza es un recurso escaso, esa puede ser la victoria más importante. Por: Iván Altamirano, Gerente Nacional de Negocios de Strattos, consultora especializada en investigación de mercados.