El uso de las nuevas tecnologías ha incidido de manera muy positiva en la mejora de los sistemas de seguridad en el mar. Aunque todavía queda espacio para seguir avanzando en esta materia, en la actualidad sabemos que salvan muchas vidas. El peligro es una constante en el mar para las mujeres y hombres que viven de él. Y es que, tal y como destaca la Organización Mundial del Trabajo una de las profesiones de mayor riesgo es ser marinero. Por este motivo desde hace años se han implementado herramientas como el Sistema Automático de Identificación (AIS) cuyo objetivo es monitorizar la posición de cada barco, como si fuese un GPS, y evitar colisiones entre ellos. Además, ofrece otro tipo de información como la mercancía que lleva o el puerto de destino, e incluso previsiones meteorológicas. Estos sistemas se combinan con otros como la radiobaliza de localización de siniestro y la llamada selectiva digital. La primera emite una señal digital de socorro que solo los satélites pueden recibir. Mientras la segunda es un dispositivo que emite una serie de datos referentes a la embarcación (también lo incorporan los barcos de recreo) y ofrece información sobre la embarcación, por ejemplo, sus coordenadas, así como el motivo de la llamada indicando si es de socorro, de urgencia de seguridad o simplemente rutinaria. Ciberpiratas también en el mar Hace años, aprovechando las señales GPS, los ciberpiratas se lanzaron al mar. Los Sistemas de Identificación Automática fueron objeto de ataques informáticos llevados a cabo a través de ciertas brechas de seguridad. Debido a estas debilidades detectadas por los atacantes, estos podían falsificar la información que normalmente emiten los barcos como la posición del navío. Estas brechas de seguridad permitían a los piratas informáticos, entre otras cosas, modificar los datos de cálculo entre dos embarcaciones para evitar posibles colisiones o enviar llamadas de socorro falsas haciendo que otros barcos. Así, cualquier embarcación que acudiera a la llamada de socorro para ayudar, caía directamente en una trampa y era atacada. Sobre el cielo y bajo el mar: drones acuáticos Con el paso del tiempo y el desarrollo de las nuevas tecnologías, los sistemas de seguridad han mejorado aportando nuevas herramientas al sector marítimo. En este sentido destaca el uso de drones para realizar maniobras de salvamento, impulsado por el crecimiento del mercado de este tipo de naves no tripuladas. Más allá de su uso particular, estos vehículos han resultado ser herramientas de trabajo de gran utilidad, especialmente en labores de reconocimiento y salvamento. Evalúan rápidamente y sin poner en riesgo a ninguna persona, el terreno y las condiciones de los siniestros, pudiendo aprovechar su capacidad de llegar a cualquier zona y emitir datos en tiempo real gracias a su conectividad, para poder llevar a cabo planes de emergencias y salvar vidas. La última innovación en este campo llega desde el agua. Los drones ahora, además de surcar los cielos, también se mueven por el agua. Estos vehículos controlados de forma remota pueden navegar por el agua o sumergirse bajo ella, siendo respetuosos con el medioambiente ya que están diseñados para no verter sustancias tóxicas y están equipados con tecnologías de propulsión eléctrica, entre otras. También te puede interesar: China probará tecnología de impresión 3D en la luna para construir hábitats Existen drones submarinos que pueden sumergirse hasta 200 metros de profundidad y conectarse a la cámara de un smartphone para las tareas de control. Otro de los beneficios de incorporar este tipo de innovaciones es que además ayuda a las autoridades a luchar contra el furtivismo, protegiendo la biodiversidad en zonas sensibles. Fuente: Telefónica