La ciencia y la tecnología se encargan de transformar aparentes “milagros” en proyectos que pueden ayudar a la gente. Un ejemplo concreto es la máquina que toma oxígeno de la atmósfera y lo transforma en agua potable a través de una máquina de origen israelí que está ubicada en San Miguel de Tucumán. En zonas de sequía, o de redes escasas de agua corriente, este aparato aporta a un valor bajo una solución para la población de bajos recursos y es un ejemplo de la creciente cooperación entre la Argentina e Israel en el campo de la cooperación económica, que tiene menos repercusión pública aunque su impacto positivo sea muy elevado. Gastón Skolnik, de Meridion del Plata -firma que acerca la tecnología israelí a la región- explicó a Infobae que “este es el primer emprendimiento para transformar agua atmosférica en agua corriente potable y recibió muchos premios por su eficiencia a través de una menor utilización de energía”. También te puede interesar: Estudiantes ecuatorianos desarrollan silla de ruedas controlada con la mente “La máquina simula la lluvia. Es agua destilada que primero pasa por una serie de filtros y en el caso de Tucumán es una máquina que procesa 900 litros por día; tiene un costo de USD 135.000, mientras que hay equipos domésticos a USD 6.650″, precisó Skolnik. Luego de un paso exitoso por el Mundial de Rusia de 2018, se instaló en varios países de la región, como Chile, Perú y Brasil. El aire ingresa al generador de agua atmosférica que elimina, a través de un filtro de aire, la suciedad y el polvo que este trae del exterior y contener, solamente, el aire puro dentro del sistema. Luego, pasa a un intercambiador de calor llamado GENius, que somete al aire puro a un proceso de enfriamiento hasta lograr la condensación: así, el aire cambia de su estado gaseoso a un estado líquido, transformándose en agua. Fuente: Infobae