La Historia económica nos demuestra desde la Ley de la palanca de Arquímedes que los desarrollos tecnológicos han provocado una expansión del potencial de crecimiento económico igual o superior al incremento de precios. Un avance técnico triunfa porque expande la oferta agregada de producción o servicios, en general superando a la demanda agregada previa, o generando nueva demanda. Según el Banco Mundial la producción total de bienes y servicios se multiplicó por 12 desde 1950. Naciones Unidas nos muestra que la población mundial se multiplicó por cuatro durante el mismo periodo. Desde la simple aritmética, hoy la riqueza per cápita es tres veces superior a la de 1950. Los economistas neoclásicos argumentan que la productividad medida por el ratio producción versus capital humano, se expande de forma exponencial cuando el ahorro se deriva hacia la inversión. Este postulado explica con precisión quirúrgica los últimos 70 años en la economía internacional. El ahorro es el cimiento que sostiene este sistema neoclásico y la inversión la fuerza de gravedad que acelera exponencialmente la bola de nieve de la productividad. ¿Cómo la riqueza aumentó cuatro veces más que la población mundial desde 1960? Productividad. Los agentes financieros que prestan capital o lo invierten juegan un papel vital. Sin ser un sistema perfecto, quienes entregan capital a terceros se encargan de analizar cómo de solventes y rentables serán los proyectos que financien, es decir, que el valor económico (añadido) a producir supere el importe de la inversión y de los costes recurrentes en el futuro, incluyendo costes financieros. Podríamos decir que los mercados de capitales son el marcapasos que vigila y soporta el latido de la economía mundial, afortunadamente, la mayoría son algo más inteligentes que los ex directivos de Lehman Brothers, para no asfixiar el sistema que les proporciona sustento. También te puede interesar: ‘Dinoprofesiones’: los trabajos que podrían extinguirse por la IA La mayoría de estos inversores han recibido, con cierto agrado y con mejor criterio, la reducción de plantilla en algunas empresas, visualizando que buena parte de ese ahorro en costes se encauzará en inversión en Capital fijo y Tecnología. Esta inversión incrementará la bola de nieve que expande la producción sobre el aumento en el Capital Humano. Un buen ejemplo de esto se ha dado estas últimas semanas con la carrera en Inteligencia Artificial por parte de Microsoft y de Google. Fuente: El Economista