Promobot, fundada con la misión de desarrollar robots que interactúen con personas en entornos comerciales, corporativos y de atención pública, busca con esta iniciativa crear una base de datos de identidades humanas reales que pueda ser integrada en sus sistemas robóticos a escala global. La idea es que estos robots no solo realicen tareas operativas, sino que también proyecten una presencia más natural y empática al “usar” un rostro y una voz humanos. La iniciativa, que contempla pagos de hasta USD 200.000, no está dirigida al público general sin criterios específicos: la propuesta va dirigida principalmente a perfiles que puedan aportar a los objetivos de la compañía, como interactuar extensamente con usuarios o representar una identidad que se espera sea replicada en múltiples unidades. En este contexto, la cifra funciona tanto como incentivo económico como reconocimiento del valor tecnológico de los datos biométricos. También te puede interesar: ZC Academy: la evolución de las ventas tecnológicas en Ecuador Los datos biométricos incluyen rasgos físicos y de comportamiento únicos de cada persona, como la forma del rostro, gestos, tono y patrón de voz. En aplicaciones de inteligencia artificial, estos datos se utilizan para: Entrenar modelos de reconocimiento facial y vocal Humanizar la interacción de asistentes digitales y robots Mejorar respuestas contextuales y emocionalmente inteligentes Más allá del monto ofrecido, este caso evidencia un fenómeno más amplio: la creciente importancia de los datos personales como activos digitales valiosos. Promobot no es la única empresa explorando estos terrenos, pero su propuesta ha servido para poner el foco en una realidad que cada vez está más cerca: la economía de datos biométricos y la redefinición de conceptos como identidad, propiedad y consentimiento en el contexto de la inteligencia artificial. Fuente: Promobot