La banca privada acompañó en 2021 a los emprendimientos, negocios, personas y familias mediante la canalización de nuevos créditos que impulsaron la reactivación económica. De acuerdo con datos del Banco Central del Ecuador (BCE), el crecimiento económico del Ecuador en 2021 será mejor de lo proyectado (4,2% de crecimiento) debido a factores como la dinamización y el crecimiento del crédito otorgado por la banca privada. Indicadores destacados de la banca Rodríguez sostiene que, a diciembre de 2021, la cartera de crédito que otorga la banca privada se ubicó en USD 33.660 millones; lo que representa un aumento de USD 4.122 millones frente a diciembre de 2020 (14% de incremento). En comparación con la cifra de 2019; en 2021 registró un crecimiento de 12%; es decir, la cifra superó al escenario prepandemia. Además, del total de créditos que colocó la banca privada, a diciembre de 2021, el 61% fue para el sector productivo. “Pese a las incertidumbres y desafíos que han vivido los ecuatorianos en medio de la pandemia, el indicador de depósitos también se ha mantenido al alza”, resalta Rodríguez. En ese mismo periodo, los depósitos de la banca privada sumaron USD 41.206 millones, esto es USD 3.677 millones más que en igual mes de 2020 (9,8% de incremento anual). En cuanto a la utilidad de la banca, si bien se ubicó en USD 387,4 millones (una variación anual de 66,3%) a diciembre de 2021, esta todavía es 37% menor a la utilidad registrada antes de la pandemia, en diciembre de 2019. La noticia de un incremento en la rentabilidad de la banca y de cualquier otra actividad productiva en el país debe ser tomada con optimismo, pues es una señal de que la economía ecuatoriana está recuperándose luego de haber enfrentado la más fuerte crisis de su historia, producto de la pandemia de Covid-19. “Desde la Asobanca estamos convencidos de que la labor técnica y eficiente de la banca contribuyó para que el país comience a dar pasos en el camino de recuperación económica”, destaca el ejecutivo. Cualidades de la banca ecuatoriana para mantener su confianza Rodríguez sostiene que, a lo largo de los años, y en medio de la fuerte crisis derivada de la pandemia, la banca ecuatoriana ha cumplido con su rol de impulsor de la economía a través de la captación de depósitos y colocación de crédito; ha trabajado apegándose a criterios técnicos y ha tomado decisiones con transparencia y prudencia, para así cuidar el activo más importante con el que cuenta: la confianza de sus más de 7 millones de clientes. Otro factor es que la banca ha mantenido buenos indicadores de liquidez, solvencia y cobertura. A diciembre de 2021, el indicador de liquidez se ubicó en 28,6%; esto es 1,5 puntos porcentuales por encima de lo registrado en noviembre de 2021. Mientras tanto, el indicador de solvencia se ubicó en 13,9%; esto es 4,9 puntos porcentuales por encima del requerimiento normativo. “Normalmente en épocas de crisis, el nivel de solvencia en el sector bancario se fortalece, como parte de las decisiones técnicas que se adoptan en contextos de incertidumbre, para hacer frente a los desafíos que plantean estos períodos difíciles”, explica Rodríguez. Alivios financieros Marco Rodríguez detalla que los alivios financieros que los bancos ofrecieron a los clientes durante la pandemia también configuraron un factor que generó confianza en los ecuatorianos. En la etapa más dura de la pandemia (junio 2020), representaron el 36% de la cartera de crédito total. “Fueron más de USD 10 mil millones para 2,3 millones de operaciones, cifra que -por cierto- hubiese sido imposible de lograr sin una banca líquida, bien provisionada y capitalizada, que contó además con el apoyo de casi 4 millones de clientes que pagaron, con mucho esfuerzo, sus deudas a tiempo”, resalta. Impacto en la sostenibilidad El Presidente de la Asobanca comenta que la sostenibilidad es un eje central para alcanzar la competitividad. “Para la banca ecuatoriana, que además busca ser cada vez más responsable con su ecosistema, es imperioso mitigar el cambio climático a través de estrategias de sostenibilidad que permitan impulsar el desarrollo económico y encontrar nuevas alternativas de trabajo sostenible, fundamentadas en lo ambiental, lo social y lo económico”, señala. El ejecutivo detalla que desde la firma del Protocolo de Finanzas Sostenibles en 2016, la banca privada ha estado trabajando con una estrategia clara y ordenada de sostenibilidad en las prácticas del sector financiero. Además, ha marcado importantes hitos que le han permitido a la banca destacar a la banca frente a otros países de la región. En 2019, Ecuador realizó la firma en bloque del acuerdo de Principios de Banca Responsable impulsado por la Iniciativa Financiera del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP FI). Adicionalmente, la emisión del primer bono verde que se dio en Ecuador lo realizó un banco privado en 2019 y alcanzó uno de los montos más altos que se han registrado en colocaciones de este tipo en la región. “Estos esfuerzos, además, han permitido a varios bancos recibir recursos de organismos internacionales y multilaterales, por USD 882 millones entre 2020 y 2021, monto destinado a impulsar el crédito verde, microcrédito para mujeres y otros productos sostenibles. Con estas iniciativas, la banca privada no solo contribuye en la lucha contra el cambio climático, también genera mayor inclusión financiera y reducción de las brechas de desigualdad social”, recalca. Perspectivas del sistema financiero Marco Rodríguez cuenta que desde la Asobanca ven el futuro con optimismo pese a los desafíos de nuestro entorno. “En 2022 y 2023 esperamos que el crédito siga creciendo y cumpliendo ese rol fundamental de impulsor de la economía. La banca privada está comprometida con ser ese puente que conecte a las personas, familias, emprendimientos y empresas con sus metas de crecimiento”, finaliza.