“¿Creen que la sostenibilidad pasó de moda?”, planteó Mercedes Fuguet, Socia líder de Consultoría en Sostenibilidad de PwC México, al inicio de su intervención en la Kumbre de Sostenibilidad 2026. Dijo: “La pregunta quizás está mal planteada. No es un tema de cumplimiento… es un tema de gestión de riesgos”. Explicó que, aunque algunas regulaciones se estén flexibilizando a nivel global, los impactos siguen ahí. “Que haya menos regulaciones no quiere decir que ya no hay contaminación o escasez de recursos”. El verdadero riesgo, explicó, es caer en una falsa sensación de seguridad, donde las empresas dejan de actuar porque creen que la presión externa disminuyó. En Ecuador, ese riesgo es tangible. Con una matriz energética altamente dependiente de fuentes hidroeléctricas, el cambio climático puede afectar directamente la operación de las empresas. “¿Qué tan resiliente son las empresas a que puedan haber apagones, a que vayan a parar sus operaciones?”, cuestionó. Lo mismo ocurre en sectores como el agrícola, donde las variaciones en temperatura, sequías e inundaciones ya están transformando qué, dónde y cómo se produce. “La inacción no es neutral”, advirtió. “El que no haga nada va a tener consecuencias reales en su negocio”. Y esos impactos no son solo ambientales. También responden a presiones crecientes de consumidores, inversionistas y mercados que ya integran criterios ambientales, sociales y de gobernanza en sus decisiones. Sin embargo, apenas una de cada tres empresas incorpora la sostenibilidad dentro de su gestión estratégica. Fuguet insistió en que los riesgos no se limitan a la operación directa, sino que atraviesan toda la cadena de valor: proveedores, logística, uso del producto y su disposición final. “Tenemos que gestionar todos los riesgos que pueden haber en toda la cadena de valor”. Pero ahí mismo surgen oportunidades, desde la agricultura regenerativa hasta la inversión en energías más resilientes o el rediseño de productos pensando en su ciclo de vida. Al final, la reflexión volvió al inicio: “Lo que pasó de moda fue considerarla como un tema de regulación… ahora es un tema crítico de resiliencia y creación de valor”. Porque más allá de tendencias, la sostenibilidad se está consolidando como una decisión estratégica que impacta directamente en la viabilidad de los negocios.