Juan Pablo Grijalva Cobo, su CEO, cuenta que El Ordeño surge cuando "había muchísima pobreza en las zonas rurales, estaban marginadas y su producción ganadera, prácticamente, no valía nada. Esto ocasionaba que la gente siga en la pobreza y no logren ingresar al circuito económico formal, había mucha migración del campo a la ciudad y también problemas de trabajo infantil”, relata. Grijalva sostiene, además, que en este grave escenario se importaban productos lácteos a Ecuador. "El Ordeño nace para apoyar a los ganaderos de las zonas rurales y solucionar los problemas que atraviesa el campo e incorporar a los campesinos al circuito económico del país”, expresa. El Ordeño inició con una fábrica de leche en polvo. “Al principio buscábamos la forma de comprar la leche de los campesinos. No había lógica en que los padres no tengan trabajo y que a sus hijos les regalen leche importada para que se alimenten. En ese sentido, nuestra tesis era alimentar a los infantes, pero dar primero trabajo a sus progenitores”, comenta. Para lograrlo, trabajaron de la mano con líderes de varias comunidades para unir a la gente y potenciar los centros de acopio de leche. De esta forma, los pequeños productores de leche pasaron a ser actores relevantes de la economía nacional. Además, apoyaron en el empoderamiento de las mujeres campesinas, quienes ejercen un rol muy importante en el desarrollo del campo y la seguridad alimentaria. El alto ejecutivo sostiene que de allí surgió su modelo empresarial, asociativo e incluyente. “Es empresarial porque nosotros tratamos de que la gente tenga una visión emprendedora e innovadora. Es asociativo porque el objetivo es que se unan las personas para un bien común. Y es incluyente porque estas acciones lo hacemos en zonas que son olvidadas y marginadas, que no tienen otras fuentes de ingreso o deben migrar para poder sobrevivir”, explica. La empresa trabaja con más de 6 mil pequeños productores de 11 provincias de la Sierra y del Oriente. Otra de las metas de El Ordeño es ser una empresa carbono neutro. Por ello, se aliaron con la FAO para ser parte del Programa de Ganadería Climáticamente Inteligente. Además, hicieron una medición de su huella de carbono con Deloitte y se certificaron como Empresa B. “Decidimos también utilizar energías renovables, por ejemplo, el 10% de la energía de nuestra planta proviene de paneles solares. También procesamos los desperdicios generados para transformarlos en fertilizantes para la agricultura”, detalla Grijalva. TRÜ, PRODUCTO PENSADO PARA LOS CONSUMIDORES SOSTENIBLES Grijalva explica que la acogida de los productos TRÜ ha sido muy buena. “Hemos tenido un crecimiento muy importante y estamos diversificando nuestros productos. Quiero resaltar la afinidad que existe entre muchos consumidores y la marca, que es parte de nuestro éxito”. Y es que TRÜ está muy comprometida con la sostenibilidad y el medio ambiente. Por ejemplo, sus empaques provienen de materiales reciclados y de fuentes responsables.