La seguridad dentro del sector cooperativo ya no se limita al guardia en la puerta o al transporte de efectivo. El crecimiento de amenazas vinculadas a extorsión, ciberseguridad, fuga de información y crimen organizado está obligando a las cooperativas a replantear completamente sus modelos de protección. Ese fue el eje del foro “El nuevo paradigma de la seguridad en las cooperativas”, realizado durante el segundo día del Evento de Cooperativas de Ahorro y Crédito en Ecuador, organizado por Grupo Ekos. El panel estuvo moderado por Andrés Ochoa, Director Ejecutivo de CASEPEC, y contó con la participación de Anabel Santillán, Subgerente General de 593 Security, y Francisco Montenegro, Ejecutivo Comercial Senior de Prosegur. Desde el inicio de la conversación, los participantes coincidieron en que el contexto actual obliga a pensar la seguridad como un ecosistema completo. Francisco Montenegro explicó que los retos ya no pasan únicamente por custodiar dinero o agencias, sino por integrar tecnología, trazabilidad y control operativo dentro de todos los procesos de la cooperativa. “La innovación tiene que ser clave dentro de todo el ecosistema de seguridad”, señaló. La conversación avanzó hacia uno de los temas más sensibles para el sector: la necesidad de construir una cultura integral de seguridad dentro de las organizaciones. Para Anabel Santillán, el desafío empieza desde la alta gerencia y debe involucrar a todos los niveles de la cooperativa.“Tenemos que crear una cultura de seguridad entre todos: desde el guardia, la persona de limpieza o el cajero”, comentó la subgerente durante el foro. Los panelistas explicaron que los riesgos actuales incluyen extorsión, seguimiento a directivos, fraudes internos y vulnerabilidades digitales. Frente a ese escenario, insistieron en que la seguridad física ya no puede operar separada de la tecnología, el monitoreo y la ciberseguridad. La integración tecnológica apareció como uno de los ejes centrales del debate. Cámaras inteligentes, controles de acceso, monitoreo centralizado y sistemas de alertas permiten hoy detectar patrones sospechosos y anticiparse a posibles amenazas dentro de las agencias. Sin embargo, ambos participantes coincidieron en que la tecnología por sí sola no resuelve el problema. La coordinación entre cooperativas, empresas de seguridad y autoridades sigue siendo determinante para prevenir riesgos y mantener continuidad operativa. Otro de los temas abordados fue la formalidad dentro del sector de seguridad privada. Andrés Ochoa insistió en la importancia de trabajar únicamente con proveedores que cumplan normativas, permisos y estándares regulatorios, especialmente en áreas sensibles como transporte de valores, vehículos blindados y manejo de información. Hacia el cierre, el foro dejó una idea compartida: la seguridad ya no puede entenderse como un gasto aislado dentro de las cooperativas. Hoy funciona como una herramienta estratégica para proteger operaciones, fortalecer confianza y garantizar que los socios puedan relacionarse con sus instituciones en entornos más seguros.