El marco más común de referencia, la Agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, emplazan a la persona como uno de sus ejes fundamentales. Proyectar acciones en ámbitos macro como la construcción de paz, disminución de la pobreza o la protección del planeta, supone que los individuos consigan un verdadero bienestar a nivel de su salud física pero también mental. Dos años de pandemia han abierto nuevos desafíos en el capital humano que constituye uno de los principales grupos de interés para el sector privado y para todas las organizaciones. Con los factores epidemiólogos relativamente controlados, los efectos en la salud mental empiezan a emerger de manera preocupante. Según la OMS, esta condición atañe al estado de bienestar en el que un individuo se da cuenta de sus propias habilidades, puede hacer frente al estrés normal de la vida, trabajar de forma productiva y contribuir a su comunidad. Las razones de incidir en la salud mental son vastas pero quizás uno de los más importantes es el alto porcentaje de depresión en adolescentes, que según UNICEF (2021) bordea el 40%, con efectos directos en su rendimiento escolar que a la larga repercuten en la productividad de un país. EY (2020) por su parte estimó que para 2030, los costos relacionados con los problemas de salud mental, serán de aproximadamente USD 16 billones a nivel global. Ante estos desafíos, FUDELA ha redoblado esfuerzos para dar una respuesta integral, inclusiva y articulada. El cuidado de la salud mental se aborda de manera transversal en más de 15 proyectos que buscan fortalecer resiliencia y otras habilidades sociales. El impacto se visibiliza con más de 5500 niños, niñas, adolescentes, jóvenes y familias de grupos vulnerables, que son acompañados. No menos relevante es el hecho de instalar capacidades en más de 50 colaboradores en nuevas iniciativas como Mindfulness y Mentes Activas. Los aprendizajes en territorio son extrapolables a la realidad empresarial, con el deporte actuando como uno de los catalizadores del bienestar. También se han explorado caminos para recuperar la cohesión social, uno de los elementos claves de la salud mental. El voluntariado corporativo y mentorías con jóvenes en procesos de empleabilidad, han demostrado ser mecanismos potentes para generar conexión, interacción y aprendizajes mutuos. Son además propuestas de amplia conexión, con impacto y escalables de acuerdo a las diferentes realidades. Los puntos de confluencia de la economía del bienestar a nivel de salud mental con el desarrollo sostenible, son prioridades que deben ser abordadas en la agenda empresarial. Urge fortalecer el liderazgo, con un enfoque más empático y con mayor orientación a desarrollar capacidades intrapersonales. Es clave explorar alternativas que midan y visibilicen el impacto intangible, que el trabajo en salud mental genera, con un enfoque preventivo y a la vez, con un potencial enorme como generador de valor para los diferentes stakeholders. Por _ Mauricio J.Córdova, FUDELA