La RS, tal como un guante de goma, se adapta eficazmente a las Pymes y a todo tipo de organización.
Pymes.- Estas letras se han usado para identificar a las empresas medianas y pequeñas. Depende del país o región para que así se las defina, con base en la cantidad de personas que laboran en esas organizaciones o, también, de sus niveles de ventas. De todas maneras, no resulta lo mismo una PYME en Brasil que en Ecuador o en Europa; al margen de ello, se percibe bien la diferencia entre pequeñas y medianas frente a las grandes empresas.
| Cultura del sentido común No, no es necesaria –ni pequeña ni grande- una inversión para la implementación de la RS. Basta el conocimiento certero de la cúpula gerencial sobre RS, su decisión, su involucramiento y, quizá, en una primerísima etapa, la intervención de un experto externo de la organización o también alguien de adentro, conocedor del asunto. Reiteramos que la RS, como ninguna otra, es una cultura del sentido común, que exige, eso sí,la aplicación de una normatividad y de medición constante, de una metodología que se aplique de manera disciplinada, sin prisa, pero sin pausa y con cimientos sólidos. Indispensable es trazarse una ruta clara, con base en un modelo determinado de antemano, desde un inicio, que imponga límites, objetivos, hitos periódicos de evaluación, indicadores y medidores que permitan establecer comparaciones objetivas del progreso, de las situaciones “antes–después” o de poder realizar un benchmarking frente a empresas de similar –o distinto- campo de acción. Diferencias en la aplicación de la RS La RS es aplicable en todo tipo de organización, sin que importe su ámbito de acción, tamaño o ubicación geográfica. Las pocas diferencias, dependiendo del modelo, norma, o guía que se utilice, serán diferentes en ciertos detalles, como por ejemplo: un indicador de la Guía G3 del GRI “Fuentes de agua que han sido afectadas significativamente por la captación de agua”, no se aplicará, en la parte ambiental, para aquellas empresas que nada tengan que ver con el tema; pero sí se podrán emplear, en todas las organizaciones, la inmensa mayoría de indicadores, entre otros,relativos a la Dimensión Laboral o a la Dimensión de DDH. Por otro lado, no constituye una obligación el solicitar una evaluación, calificación o certificación de entidades u organismos internacionales o locales. No olvidemos que aún, en este país, no hay obligación legal de implementar RS y, mientras se mantenga la voluntariedad de aplicarla, no hay por qué “buscarle la quinta pata al gato”, mientras se lo haga de una manera seria, disciplinada, estricta, pero sin aspavientos, ni protagonismos artificiosos. | ||
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| Sin embargo, en lo uno y en lo otro hay el grave riesgo, ustedes y yo, somos testigos fehacientes de aquello, de gente que aparenta honestidad cuando sabemos que, de sobra, no hay autenticidad ello; de idéntica manera, varios se han dado modos, publicidad incluida y gran despliegue de medios para pretender hacernos creer que son socialmente responsables, pero al momento de la verdad, el rato que se dialoga un poquito con uno de sus principales grupos de interés, en especial, con sus trabajadores o proveedores: ¡nada o muy poco,ha sido auténtico! De ahí, que nada mejor que la autenticidad, por un lado y, por otro, el mantener un perfil bajo, prudencia, modestia sincera, pero con un fuerte respaldo moral. | ||
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