Hoy, las tecnologías digitales marcan la diferencia entre competir en un mercado globalizado o quedar rezagado. Según Gonzalo Solórzano, docente de la UEES, las compañías enfrentan un reto urgente: incorporar sistemas inteligentes en bodegas, distribución y transporte para ganar eficiencia. De cálculos manuales a sistemas inteligentes Antes, la gestión logística se apoyaba en métodos numéricos y pronósticos poco precisos. Hoy, herramientas como el WMS (Warehouse Management System) optimizan tiempos de entrega, reducen desperdicios y aplican el método FIFO con mayor exactitud. “Gracias a estos sistemas, las rutas internas y la distribución en ciudades como Guayaquil se han optimizado a gran escala”, explica Solórzano. Transparencia y trazabilidad con blockchain La digitalización también trajo soluciones que fortalecen la confianza. Empresas que adoptan blockchain pueden ofrecer a clientes y proveedores visibilidad en tiempo real de la ubicación de sus productos. “Ya no se trata de un simple ‘en camino’, sino de evidencias en vivo de la ruta y el estado del envío”, señala Solórzano. Inteligencia artificial y vehículos autónomos La IA se integra cada vez más a la predicción de demanda, la optimización de inventarios y la planificación de rutas. Además, ya se han dado los primeros pasos hacia la automatización con vehículos autoguiados (AGVs), usados en bodegas de grandes compañías. Aunque generan cierto temor por la reducción de mano de obra, Solórzano advierte que su función no es reemplazar al trabajador, sino redirigirlo a tareas de supervisión y mantenimiento. Logística digital: talento, tecnología y competitividad para el futuro La adopción tecnológica no solo depende de inversiones, también de talento. Para Fabián Patricio Díaz Muñoz, docente de la UTPL, el crecimiento del sector exige profesionales que dominen herramientas digitales y comprendan la complejidad de la cadena de suministro. El TMS (Transport Management System) se ha consolidado como la herramienta esencial para el transporte. Permite monitorear vehículos, calcular costos de combustible y mantenimiento, y optimizar rutas con apoyo de GPS. Según Díaz, su implementación puede reducir entre un 12% y 15% los costos finales de la cadena de suministro. A la par, la Big Data y la IA impulsan la toma de decisiones. Desde prever la demanda de productos hasta mejorar procesos de carga y descarga, la analítica se ha convertido en el “cerebro” de la logística moderna. Blockchain y exportaciones estratégicas En sectores como banano y camarón, el blockchain ya se usa para garantizar la cadena de frío, asegurar pagos y certificar la trazabilidad de los envíos. Esto no solo eleva la confianza internacional, sino que posiciona al país en estándares de competitividad global. También te puede interesar: Cultura, un motor inevitable Educación y futuro Tanto la UEES como la UTPL han apostado por carreras y posgrados específicos en logística, un campo que hasta hace pocos años estaba disperso en ramas de ingeniería industrial. “El mundo cambia y nuestra formación debe cambiar con él”, afirma Díaz. La UTPL, pionera en educación online, ya ha graduado cuatro cohortes de ingenieros en logística y transporte, mientras que la UEES fortalece su programa con enfoque en IoT, automatización y supply chain digital. El mensaje de los expertos es claro: quien no adopte tecnología logística quedará fuera de competencia. “La evolución no se detiene, y quienes no se suban al tren de la innovación corren el riesgo de desaparecer”, resume Solórzano.