La primera mitad del 2020 fue escenario de un aumento en el comercio electrónico equivalente al de los 10 años anteriores. En nuestra región, donde la infraestructura de pagos y entregas estaba todavía en construcción, el uso del comercio electrónico se duplicó, pasando de un 5% a un 10%. En este sentido, es innegable que la pandemia del Covid-19 obligó a muchos, tanto empresas como consumidores, a acelerar y adoptar la transformación digital. Y a medida que los consumidores en la región empiezan a consolidar nuevos comportamientos digitales, la personalización importa más que nunca. América Latina cuenta con un entorno dinámico y factores favorables para la transformación digital: una población joven y conectada, una base de consumidores cada vez más especializada, capital humano y startups y unicornios con crecimiento exponencial. Además, al contar con una población más experta en lo digital y una alta penetración de teléfonos inteligentes, la región es un mercado de alto valor y crecimiento para el comercio electrónico. En este contexto, las empresas de América Latina tienen una enorme oportunidad de crecimiento, potenciada por un talento emprendedor, innovador y digital-first. Mientras que las empresas nativas digitales han llevado la delantera, muchas otras empresas tradicionales están reaccionando rápidamente para acelerar la adopción del e-commerce y seguir siendo relevantes y atractivas para los consumidores. El cambio a la realidad online pasó de ser una idea a ser un imperativo. Por eso, las organizaciones no sólo buscan repensar sus estrategias, sino construir músculo de ejecución punta a punta. Como resultado de esta aceleración y de la creciente importancia de las ventas digitales, la mayoría termina compitiendo por el mismo talento, que es escaso, y por la necesidad de lograr rápidamente una oferta más sofisticada. La revolución puertas adentro McKinsey es una firma global de consultoría comprometida a ayudar a las organizaciones a acelerar un crecimiento sostenible e inclusivo. En ese sentido, estamos impulsando la transformación digital de nuestros clientes a través de una propuesta de valor agregado integral, potenciada por la Inteligencia Artificial y los analytics de QuantumBlack. Con esta visión incorporamos recientemente al equipo completo de LOBO, una de las agencias digitales líderes de más rápido crecimiento en la región. Esta propuesta de valor única cuenta con habilidades multidisciplinarias en comercio electrónico y experiencia de ejecución, que incluye desde la creación de la campaña hasta la activación, la habilitación de tecnologías de mercado, la creación de capacidades y la gestión de ventas digitales. Proporcionamos así una ventaja estratégica, cultural y competitiva, para ofrecer a los clientes una verdadera transformación del comercio, de principio a fin, permitiendo lograr escala rápidamente. Lo que funcionaba hace dos o tres años en el mundo del marketing digital, hoy es insuficiente frente a un contexto donde hay muchos más jugadores compitiendo por los mismos clientes, vendiendo los mismos productos, a través de los mismos canales. Los que ganan son los que utilizan más tecnología y cuentan con el mejor talento especializado. Esa sofisticación habilita la hiper personalización de las experiencias de los clientes. Ya no se trata de conquistar grandes segmentos, sino de ser capaz de entregar el producto correcto a la persona correcta en el momento correcto por el canal correcto. El valor de la tecnología radica en la oportunidad que brinda para desarrollar nuevos negocios, expandirse a nuevas geografías y llegar a nuevos clientes de forma rápida y certera. Investigaciones recientes de McKinsey muestran que más del 50% de las empresas cuyo crecimiento de ingresos está en el 10% superior son más efectivas que sus pares de la industria a la hora de probar ideas, medir resultados y ejecutar cambios en productos, servicios y formas de trabajar. En el mundo de hoy, hiperconectado y donde predomina lo digital, la transformación del comercio será un motor clave del crecimiento. Su importancia e incidencia nunca fue tan grande. Las empresas que logren transformarse rápidamente podrán formar parte de esta revolución que recién comienza. Por _ Carlos Buitrago, Socio y Office Manager de McKinsey & Company en Ecuador