El valor más alto de las organizaciones reside en aquellos elementos intangibles, tales como la reputación y la credibilidad, que hace algunos años no eran considerados con la magnitud de ahora. Por tanto, es imprescindible que una organización gestione estos recursos y, si aún no están preparadas para hacerlo, es necesario utilizar estos recursos intangibles de cara a visibilizarse y generar presencia en los públicos objetivos, ya sea en entornos tradicionales o digitales y bajo la estrategia de su responsabilidad social, que implica una mirada global de la organización. Actualmente, las empresas trabajan en la gestión de la reputación y la confianza, lo que implica un alto nivel de involucramiento por parte de las organizaciones en un contexto constante de transformación digital. Luego de un trabajo arduo y de análisis la organización construye su marca, con elementos tangibles e intangibles, para ser reconocida en entornos virtuales y presenciales por sus públicos. Sin embargo, para que las marcas sean reconocidas como organismos de valor, deben gestionar y alcanzar una reputación y credibilidad que traspase sus intereses comerciales. Para lograrlo, es necesario trabajar en gestionar otros elementos como: Junto con estos aspectos, la empresa podrá lograr ese reconocimiento de sus públicos, que solo lo otorgan después de verificar y validar la gestión integral con la que cuentan las organizaciones. Es importante reconocer que son los públicos los que mueven a las marcas hacia la excelencia y los que tienen el poder de emitir juicios de valor que les permite a las organizaciones trabajar en fortalecer la reputación y la credibilidad. Una buena reputación es sinónimo de credibilidad y confianza en los públicos, es –actualmente– una ventaja profesional frente a la competencia. ➤ Conoce más en nuestro libro digital empresas con triple impacto Por: Cesibel Valdiviezo Docente-investigadora del Departamento de Ciencias de la Comunicación