Gracias a los constantes avances en medicina y tecnología, nos hemos acercado cada vez más a este ideal. Lo que en la Edad Media podría haber sido una plaga mortal, hoy en día puede ser tratado como un resfriado común que se cura en menos de una semana con una pastilla. Estos progresos han permitido que vivamos más tiempo, con cada vez más personas alcanzando los 100 años, algo que antes era insólito. Sin embargo, la inmortalidad sigue siendo un objetivo lejano. Aun así, el futurista Raymond Kurzweil sostiene que estamos cada vez más cerca. Kurzweil cree que la primera persona que vivirá 1.000 años ya ha nacido, gracias a la fusión de la biotecnología con la inteligencia artificial, como argumenta en su ensayo publicado en Wired, parte de su próximo libro "The Singularity is Nearer". También puedes leer: El futuro del reclutamiento: Software de vanguardia para Talento Humano en 2024 Según Kurzweil, esta fusión permitirá a la nanotecnología superar "las limitaciones de nuestros órganos biológicos". Él explica que "la única solución, según los investigadores de la longevidad, es curar el propio envejecimiento". Es importante aclarar que esta afirmación se basa en expectativas tecnológicas futuras, ya que actualmente no existe ninguna tecnología que se acerque a lo que Kurzweil predice. Él argumenta que si la nanotecnología de 2050 resuelve suficientes problemas de envejecimiento para extender la vida hasta los 150 años, tendremos hasta 2100 para resolver los problemas que puedan surgir a esa edad. Para alcanzar esta meta, Kurzweil sugiere que cada cuerpo podría necesitar varios centenares de miles de millones de nanobots para reparar y mejorar los órganos degradados mediante inteligencia artificial. "Una vez que los nanobots puedan reparar o destruir células individuales de forma selectiva", afirma, "dominaremos por completo nuestra biología y la medicina se convertirá en la ciencia exacta a la que aspira desde hace tiempo".