Para David Molina, Director Ejecutivo de la Cinae, significa que hubo una reducción de alrededor del 3%, es decir, 5 mil vehículos menos. En cuanto a los modelos ensamblados en Ecuador, existe un gran deterioro, puesto que el año anterior se vendieron 27 mil unidades, cuando en 2018 fueron 37 mil unidades. Esto permitió que los vehículos ecuatorianos pasen a representar tan solo el 17,6% de participación en 2019, cuando en años anteriores era de alrededor del 40%, es decir, una caída de 10 puntos cada año. “Lo vemos con muchísima preocupación porque significa que existe un deterioro muy grande en la industria y este sector está atravesando uno de los momentos más críticos desde la dolarización”, señala Molina. Para el directivo, esto sucede porque la política industrial del país no favorece la igualdad de condiciones de competitividad con otras naciones ensambladoras de vehículos de la región. Además, genera situaciones complejas en el sector, incluso, existe el riesgo que desaparezca. En los últimos años, en Ecuador se pagan altos aranceles a los materiales importados, que son los materiales CKD o autopartes, y el impuesto a la salida de divisas (ISD), que para la industria automotriz no existe devolución. “Por ello, se paga aproximadamente USD 2 mil más por vehículo en sobrecostos, que no están grabados en los países vecinos, como Colombia, donde no paga impuestos en toda su cadena productiva”, manifiesta el ejecutivo. Cabe destacar que el Gobierno ya resolvió una parte del problema de los aranceles cuando entró en vigor la Resolución 025-2019 del Comité de Comercio Exterior (Comex), que establece el 0% de arancel para los materiales CKD en proyectos nuevos. “Esto es positivo, sin embargo, un proyecto de inversión automotriz toma entre uno y dos años, aproximadamente, dependiendo de la marca, el tipo de vehículo y el desarrollo que tengan que hacer de las autopartistas”, resalta.Por _ Andrés Calvopiña Cervantes