Su negocio consiste en enseñar este ingrediente, que ha conquistado al mundo, a través de cursos que ofrece en el Hotel Boutique Eugenia; además vende a domicilio sus productos a restaurantes, servicios de catering y público en general. Dentro de su catálogo también están salsas congeladas elaboradas con productos frescos y orgánicos. “Prepararlas es muy sencillo”, comenta. Conversamos con ella sobre este tema a propósito del Día Mundial de la Pasta, que se celebra el 25 de octubre. Se designó este día porque fue la fecha en la que se celebró el primer Congreso Mundial de Pasta en 1995 en Roma, Italia, el mayor país productor del mundo seguido por China; a pesar de que a este último se le atribuye su origen, un invento que el mundo agradece porque está presente en casi todas las mesas del planeta. ¿Quién no ama la pasta?María José es una verdadera artista cuando prepara las pastas artesanales. Con sus manos estira la masa que fue preparada un día antes y coloreada con tintes naturales como cúrcuma, tinta de calamar negra, espinaca, entre otras. Mientras lo hace, nos cuenta los recuerdos de su infancia. La primera vez que preparó pasta tenía cinco años. Lo hizo en la casa de sus “nonni”, es decir sus abuelos italianos quienes se radicaron en Ecuador y tuvieron una hija en estas tierras, la madre de María José. Ella recuerda el aroma de la salsa pomodoro, elaborado con tomate San Marzano, mezclado con olor a tabaco. Ella cuenta que sus momentos favoritos era reunirse en familia para cocinar. Es que la cocina es una de las formas de generar vínculos. Es por eso que en otros países hay cursos que enseñan a elaborar pasta artesanal y son promocionados como una ocasión para hacer amigos o encontrar pareja. María José cuenta que después de sus cursos han surgido amistades que encontraron algo en común: el amor por la cocina. María José tiene todo un taller con herramientas para su obra de arte gastronómica. Cuenta con una máquina para hacer pasta que estira y sella la masa y que puede ser manejada a manivela o con corriente eléctrica. En esta ocasión, la cocinera extiende la masa blanca, que fue elaborada con sémola de trigo, agua y huevos y la decora con hojas de albahaca, luego la prensa y le da forma. Para ello usa unos novedosos moldes de madera que -según nos cuenta- tuvo que comprar de manera online en China. También usa moldes de galletas, en especial para sus talleres temáticos como el que realizará el próximo 14 de octubre con temática de Halloween. También suelen hacerlo en navidad con diseños originales. María José también cuenta que en junio, el mes del “pride” hizo pasta multicolor para celebrar a la comunidad GLBTQ+. Como muchos negocios artesanales, este nació en la pandemia en el 2020. María José recuerda que “tenía mucho tiempo libre” y decidió invertir su tiempo en algo que había aprendido desde niña. Sus primeros clientes también lo hicieron como una buena manera de aprovechar el tiempo. Luego, con sus manos hábilmente convierte la masa en tortellinis, ravioles, entre otros. Luego, los cocina en agua y los acompaña con su salsa orgánica de pomodoro. El resultado final: una mesa llena de color, historia y más. “Hacer pasta artesanal requiere de mucha paciencia, y sobre todo de mucho amor”. El resultado es espectacular, nos consta. Una historia fascinante de un ingrediente amado por el mundo La pasta se originó en la antigua China, hace más de 4.000 años. Desde allí, la pasta viajó a Italia en el siglo XIII a través de la Ruta de la Seda, donde se diversificó en una amplia gama de formas y tipos regionales. Durante el Renacimiento, ganó popularidad en Italia y luego se expandió por el mundo gracias a los exploradores europeos. En América del Norte, su popularidad creció en el siglo XIX con la creación de fábricas de pasta. Las innovaciones industriales a finales del siglo XIX permitieron una producción en masa, y la pasta se adaptó a las preferencias locales en diferentes regiones del mundo. En el siglo XX y XXI, la pasta se ha convertido en un alimento icónico global, adaptándose a diversas culturas y gustos culinarios, desde el pesto italiano hasta el ramen japonés. Hoy en día, la pasta sigue siendo amada en todo el mundo, mostrando cómo la comida puede viajar y transformarse a través del tiempo y las culturas. ¿Quiénes comen más pasta? No cabe duda de que un amplio porcentaje de personas alrededor del mundo ha comido este popular y versátil alimento alguna vez en su vida, incluso lo más probable es que lo hagan varias veces a la semana. La gastronomía italiana, además de por el helado, la pizza o el risotto, es conocida mundialmente por sus platos de pasta. Por ello no sorprende que hasta octubre del 2022 un amplio porcentaje de italianos (el 81%) asegure comer pasta de manera regular, según datos de la macroencuesta Statista Global Consumer Survey. Pero los españoles no se quedan atrás, pues el 78% de los encuestados de este país come pasta regularmente. En Argentina (73%), Reino Unido (69%) o México (66%) el porcentaje de aquellos que sirven pasta regularmente en la mesa también es bastante elevado. En cambio, en los países en los que el arroz es tradicionalmente la base de una gran proporción de las comidas, como China (16%) y la India (30%), el porcentaje es mucho menor.