Si bien en algunas naciones como Chile o Colombia, la economía ha crecido, la riqueza sigue concentrada en un sector de la sociedad. Para analizar este fenómeno se utiliza el Índice de Gini, el cual mide la diferencia de ingresos. Mientras más bajo es el indicador, menos inequidad existe. Es decir, el cero representa la completa igualdad. Pero al considerar únicamente la diferencia de ingresos, no se reflejan todas las otras dimensiones de la vida diaria como la salud, la educación, el transporte o la seguridad. Tampoco mide la concentración de la riqueza. Si se mira exclusivamente la inequidad de ingresos, esta se puede explicar por dos razones: porque cambia el mercado laboral o por una redistribución de ingresos, ya sea a través de impuestos o subsidios. Sin embargo, es importante resaltar que un país más igual no es mejor o más justo. De hecho, puede ocurrir que en una nación las personas sean todas más pobres y, por lo tanto, más iguales. Pese a las falencias del método de Gini, a partir de 1990 los países que más han reducido la diferencia de ingresos son: El Salvador, Bolivia y Guatemala, de acuerdo al Banco Mundial. Así es como El Salvador pasó, en tres décadas, de tener un índice de ingresos de 54% a uno de 38%, la más baja de toda América Latina. Le sigue Bolivia, que mejoró de 58,1% a 44% y en tercer lugar Guatemala, que redujo la inequidad de ingresos de 59,6% a 48,3%. En el caso de El Salvador y Guatemala, la caída en la desigualdad se debe al mercado laboral, pues ha habido una reducción en la brecha salarial. No obstante, han disminuido los salarios de los que tienen educación universitaria, cuando lo ideal sería una menor desigualdad con un aumento de salarios para todos. En contraste, Uruguay ha reducido las inequidades económicas de manera importante a partir de 2007. El punto de inflexión fue una reforma fiscal y un cambio salarial, producto de negociaciones entre sindicatos y empleadores. Y en el otro lado del espectro hay dos países que han seguido un camino muy diferente. Chile y Colombia son sistemas fiscales que redistribuyen poco su riqueza debido al tipo de gobiernos que tienen al mando. Ecuador, por su lado, ha registrado una importante reducción en la desigualdad por ingresos en los últimos 30 años debido a un incremento de subsidios y beneficios que, a corto plazo, han repercutido de forma negativa en la economía del país. Por: María José Vilac