En casas propias y ajenas, en el mercado y en la calle, en el campo, en la construcción y hasta recogiendo alimentos o productos de la basura trabajan las niñas ecuatorianas, cuyos hogares han sentido el impacto del Covid-19. Así lo dice la Encuesta Análisis Rápido de Género, elaborada en julio de 2021 por el Programa Mundial de Alimentos, la Organización no gubernamental Care, el Programa International y World Vision. El estudio refleja la difícil situación que afrontan las niñas y las adolescentes en el país tras 16 meses de pandemia. Uno de los problemas más preocupantes es que la mayoría de ellas (1.238) deben trabajar en su propia casa realizando tareas domésticas, muchas veces sin remuneración. Otras están obligadas a hacerlo en actividades más peligrosas como: la agricultura, la ganadería o como recicladoras de alimentos o productos. Incluso hay niñas y adolescentes que realizan varias actividades con el objetivo de conseguir mayores ingresos, aunque esto significa que deban hipotecar su futuro porque deben abandonar los estudios. Este informe detalla, además, que los patrones de género han normalizado la situación de trabajo de las niñas, especialmente en tareas domésticas. Es importante destacar que las mujeres y las niñas pasan casi cuatro horas diarias más que los hombres trabajando en quehaceres domésticos. En 2020 y 2021, se registra una leve caída del trabajo infantil en comparación con 2019, aunque se incrementó el trabajo adolescente. Esta situación podría explicarse por la aplicación de medidas de confinamiento que llevaron a muchos hogares a la inactividad productiva. Además de la contracción de actividades económicas donde se empleaban a niños y niñas: comercio, construcción, servicios, restaurantes y hoteles. Fuente: Primicias.