El Coronavirus ha deteriorado el nivel de vida de miles de millones de personas en el mundo; y por supuesto, no sólo hay que pensar en los contagiados sino también los millones de familias que están viendo reducido su ingreso, ya sea por la disminución de sus actividades económicas, o por el desempleo. Y es que el panorama económico no es muy alentador, el Banco Mundial volvió a estimar los impactos económicos de la pandemia; y los resultados, especialmente para nuestra región no son optimistas: Este deterioro de la actividad económica incide directamente en las condiciones de empleo de las personas, disminuyendo la jornada laboral, afectando las condiciones laborales, incentivando el empleo informal, o incrementando el desempleo. Respecto a este último, la CEPAL espera que la tasa de desempleo de la región suba a 11,5%, con 37,7 millones de personas sin trabajo; un aumento de 11,6 millones respecto al año anterior. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha clasificado las actividades económicas de acuerdo con los niveles de afectación que tienen por la pandemia. En ese sentido, la OIT estima que las actividades de alojamiento, preparación de alimentos, manufactura, comercio al por mayor y menor y bienes raíces, están teniendo altas afectaciones en su producción, aumentando considerablemente el desempleo, pues son sectores intensivos en mano de obra, que emplean a millones de personas con bajos salarios, y en general con bajo nivel de calificación, particularmente en servicios de alojamiento, alimentación y comercio al por menor. Las actividades económicas con alta afectación representan el 37,4% del empleo mundial; pero en América Latina esa participación sube al 42,4%. Y si se consideran los empleados en actividades de riesgo medio-alto el porcentaje es de 16,5%; es decir, más de la mitad de la fuerza laboral de la región está en actividades con afectaciones severas producto de la pandemia. Y así como el Coronavirus está poniendo a prueba los sistemas de salud de los países, la crisis económica pondrá a prueba la capacidad de las economías para generar empleos.