Por: Josep Borrell, Alto Representante para Asuntos Exteriores de la Unión Europea Europeos y latinoamericanos somos, en muchos aspectos, los pueblos más afines del mundo. Compartimos historia, idiomas y valores socioculturales. Disponemos de una densa red de vínculos institucionales, con acuerdos de asociación con 27 de los 33 países de LAC. En la actualidad, 6 millones de ciudadanos de ambas regiones viven a ambos lados del Atlántico. Sin embargo, la relación entre la UE y LAC sigue estando muy por debajo de su potencial. En 2021, se cumplirán seis años sin que se haya celebrado una cumbre entre las dos regiones. Y en el Parlamento Europeo, los debates políticos sobre LAC se suelen reducir a Venezuela y Cuba. Según Eurostat, la UE es el principal inversor en LAC con casi 800.000 millones de euros de inversión directa acumulada a finales del 2018. Aunque pueda sorprender, representa más que la suma de lo invertido en China, India, Japón y Rusia juntos. Una realidad bastante desconocida. Dichas inversiones se concentran en sectores estratégicos como las telecomunicaciones o la energía. En cooperación al desarrollo, la UE es el principal socio en la región y el primer proveedor de asistencia humanitaria. Y somos el tercer socio comercial, detrás de los EE.UU. y China, que nos ha adelantado. Juntos, los países de la UE y LAC representamos casi un tercio de los votos en las Naciones Unidas. Ambas regiones coincidimos también en la defensa del multilateralismo y compartimos las prioridades de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible. LAC está sufriendo con especial dureza los efectos de la pandemia del Covid-19, que ha pasado de ser una crisis sanitaria a una crisis política y de desarrollo. Con el 8% de la población mundial, la región registra un tercio de las muertes a nivel mundial y la mayor recesión de su historia. El alarmante aumento de la pobreza y la desigualdad pueden representar otra década perdida para LAC. Estas circunstancias deberían llevarnos a potenciar nuestra relación y demostrar una solidaridad de hecho, reforzando los lazos que impulsen un desarrollo sostenible y equitativo. Hemos movilizado urgentemente 2.400 millones de euros para ayudar a la región a hacer frente a la pandemia, pero en términos relativos a la magnitud del problema, es una parte menor del total mundial. Ahora más que nunca la UE debe colocar a América Latina más alto en su agenda política. La reciente reunión ministerial en Berlín de 50 ministros europeos y latinoamericanos, virtual como mandan las circunstancias, ha sido un primer paso para impulsar una nueva dinámica en temas fundamentales como la cooperación frente a la pandemia y para una recuperación económica sustentada en mejores bases sociales y ambientales, reduciendo la pobreza y la desigualdad. La recuperación no solo tiene que ser verde y digital sino sobre todo social. ➤ Continuar leyendo: La cuestión ambiental es especialmente importante