‘Liderazgo femenino’ parece una expresión acuñada en las últimas décadas, como si las mujeres no tuvieran la capacidad de dirigir, formar equipos y estar al frente de proyectos exitosos. Realmente la capacidad de liderar de las mujeres existía en la misma medida, pero no eran muchas las que tenían la capacidad de desarrollarla y demostrarla más allá de sus casas o de los límites impuestos por la sociedad. Ahora, el liderazgo se ejerce con un poder de comunicación inimaginable hace años: el poder de amplificación que conceden las redes sociales. Ese mismo espacio, donde la crítica se ceba con cualquiera que tenga cierta exposición, es el mismo atril que nos da voz para trasladar nuestro mensaje. Un claro ejemplo de liderazgo femenino en las redes es el de Ana Botín, la única mujer presidenta de un banco global y a la que Fortune ha revalidado un año más como la tercera mujer más poderosa del mundo. Con ese nombre se abrió cuenta en Twitter en 2014, aunque no debutó hasta 4 años después, en febrero de 2018, con una declaración de intenciones: “Además del Santander y la banca, tengo otros intereses como la educación, la empresa y los empleos, el poder de transformación de la tecnología digital, deportes, yoga e incluso el té”. Desde entonces, sus seguidores se han convertido en multitud y, en 2021, ha sido la directiva española con más seguidores en LinkedIn, según el último Panel Epsilon Icarus Analytics de CEOs en la red social. Tiene más de 379.000 seguidores en LinkedIn, casi 45.000 en Instagram y más de 50.000 en Twitter. Ana Botín informa sobre el Banco Santander, haciendo una gran labor de comunicación externa, pero no solo eso. Consciente de su influencia, habla sobre el apoyo a la cultura y al deporte, sobre la incidencia de las redes en la salud mental de las adolescentes, sobre hábitos saludables, sobre la importancia del esfuerzo y hasta sobre la trascendencia para una misma de recuperar los hábitos del pasado, como fue en su caso tocar el piano. El liderazgo se ejerce de muchas formas y nuestras jóvenes necesitan role models que enseñen que el éxito está en la combinación del rigor, la coherencia, el esfuerzo y la gestión del tiempo: del tiempo personal y del profesional. Ana Botín ha encontrado la fórmula como demuestra en sus mensajes. De hecho, en marzo de 2021, el Banco Santander dejaba constancia de su apuesta por las redes con el fichaje en el mes de marzo de la ex directora general de Twitter para España y Portugal, Nathalie Picquot. Picquot está al frente de la unidad de Corporate Marketing, Brand Experiencie & Digital Engagement del grupo Santander, que surgió de la integración de Marca y Marketing Corporativo y de Comunicación Digital y Redes Sociales. El pasado año en Wake Up Spain!, el gran evento organizado por EL ESPAÑOL, Ana Botín nos contó el apoyo que el Banco Santander prestó a Lavanderías Romeral, tras la solicitud de ayuda de su propietaria, Yukonda Esparragoza, a través de LinkedIn. Esparragoza lo confirmaba con sus propias palabras: “Le escribí por LinkedIn. Le conté el proyecto y la situación en Gran Canaria”. Y a partir de ahí, “el banco se puso en contacto conmigo, presentamos un estudio de viabilidad económica y nos aprobaron la refinanciación. Nos dio el crédito ICO que nos dio oxígeno para llegar hasta aquí”. Las redes nos muestran a una mujer que lidera grandes reuniones, eventos y que toma decisiones que tienen una gran incidencia en la economía, pero también a la mujer solidaria, a la que hace yoga, a la que pasea al borde del mar o descubriendo una ciudad, a la madre, a la hija, a la abuela. El liderazgo femenino tiene rasgos diferenciadores y claros. Ana Botín ha dado un paso más en la comunicación. Como decía Shonda Rhimes: “Puedes pasar tu vida dibujando líneas. O puedes vivir tu vida cruzándolas”. Fuente: El Español