Expertas consultadas por el 25 de noviembre, Día internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres, asumen que la erradicación de la violencia machista no pasa solo por la concienciación de ellas o por darles herramientas que les permita salir del bucle y apuestan por involucrar a la otra parte de la ecuación, a los hombres y a los potenciales agresores. También te puede interesar: América Latina avanza en el reconocimiento de la sociedad del cuidado y de la igualdad de género La socióloga y coordinadora del Área de Igualdad de la Fundación Cepaim, Bakea Alonso, destaca que, si el significado cultural de ser hombre está asociado mayoritariamente a roles y expectativas que pueden desembocar en actitudes violentas y machistas, estas políticas deberían dirigirse también a revertir dicha construcción. Además, hace hincapié en la necesidad de actuar con ellos en cuanto a hombres, como seres que participan en las relaciones de género. En este punto, la socióloga explica que “no todas las acciones cuyo objeto es erradicar las agresiones machistas deben contener la palabra violencia”, sino que, para lograr convertir a los hombres en cómplices del cambio social, existen otros caminos indirectos. “Es cierto que los hombres tienen beneficios por formar parte de un grupo social privilegiado, pero la masculinidad hegemónica también les supone una menor esperanza de vida, mayores tasas de drogodependencia, fracaso escolar, accidentes de tráfico, sobrerrepresentación en las cárceles, suicidios…”, resalta. Por esa razón, cada vez más se aboga por políticas transversales que intentan que la masculinidad deje de ser un factor de riesgo y potencian que los hombres se involucren en los cuidados, como un primer paso para alejarlos de la violencia, según Alonso. Otro de los aspectos clave es hablar en positivo. Hay que mostrarles el poder que tienen de ser aliados, responsables, de luchar por la justicia social, asevera la experta, quien aboga por no culpar a los hombres, si no ofrecerles un camino para que cambien a mejor. En 2012, ONU Mujeres incluyó la transformación de las normas de género asociadas a la masculinidad en su Manual para Planes de Acción Nacionales ante la Violencia contra las Mujeres y la Estrategia Europea para la Igualdad de Género 2020-2025 establece que la prevención de la violencia centrada en hombres, niños y masculinidades debe ser de vital importancia. Estos preceptos se han ido traduciendo poco a poco a políticas concretas en varios países, sobre todo en Latinoamérica. En Perú, por ejemplo, su ley de Igualdad de 2015 reconoce como política de Estado la creación de servicios de atención y prevención que cuenten con programas dirigidos a varones para prevenir conductas violentas. También te puede interesar: La ONU advierte que no se alcanzará la igualdad de género en el 2030 Asimismo, en Uruguay la intendencia de Montevideo cuenta desde 2012 con un programa de atención a hombres que deciden dejar de ejercer violencia. También hay ejemplos en Europa, concretamente en Francia, donde el departamento de Igualdad cuenta con un teléfono de atención exclusivo para hombres que hayan cometido agresiones o consideran que puedan llegar a hacerlo. Fuente: EFE