Según el Banco Mundial, alrededor de 15% de la población mundial vive con algún tipo de discapacidad y de acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), existen cerca de 71 millones de personas, lo que representa el 12,6% de la población en América Latina y el Caribe. De la misma forma, este estudio evidencia que existe una deficiencia de infraestructura y servicio de transporte, público o personal, lo que precisa que estas personas busquen mayor cantidad de servicios privados como taxis o autos. Por ello, la industria automovilística ha implementado, en distintas partes del mundo, varios proyectos para modificar la estructura social sobre el desplazamiento. Por ejemplo, en Chile los vehículos adaptados para personas con discapacidad cuentan con un permiso distintivo, es decir, se trata de un sello para el auto que le brinda beneficios de circulación. Asimismo, en Ecuador, pueden obtener una licencia tipo F que les habilita conducir o circular automotores adaptados de acuerdo a la discapacidad del conductor. También, pueden importar bienes y automotores con exenciones de pago de tributos, donde en un transporte personal no pueden superar los USD 24.000 y para uno colectivo no debe superar los USD 48.000. Esta iniciativa, además de aportar a la movilidad de los usuarios, es la base de varias empresas del sector automotor para iniciar propuestas que aseguren el desplazamiento autónomo de las personas con capacidades especiales ¿Qué empresas del sector están involucradas? Bajo este concepto, marcas como Chevrolet, Kia, Mazda, Nissan y Renault mantienen campañas de reducción de brechas e inclusión, dando como uno de los beneficios una tabla de exoneración en sus productos.