Las últimas semanas el mundo ha estado enfocado en luchar contra los efectos del Covid en la salud y la economía. Sin embargo, para muchos esto ha sido un abrir de ojos de lo que va a ser la lucha mundial contra el cambio climático, y los efectos que una crisis mundial tiene sobre nuestro modo de vida y vitalidad. El MGI (McKinsey Global Institute) recientemente publicó un reporte con algunos escenarios de los cambios requeridos en la economía para mantener el planeta bajo 1,5 grados de incremento en temperatura, la marca que el consenso científico indica es requerida para evitar los desastres más grandes que el cambio climático puede traer. La buena noticia es que aún existe un camino, pero los cambios que debemos hacer son disruptivos para todos los ámbitos de la economía. Para mantenernos en la senda de los 1,5 grados debemos cambiar todos los aspectos de la economía, enmarcados en 5 cambios grandes que debemos incorporar a nuestro modo de vida. Reformar nuestra cadena alimenticia y forestal: La cadena alimenticia global es tremendamente productiva, sin embargo, es un potente emisor de gases invernadero, no solo CO2, también metano. El gran dilema es el consumo de proteína animal, en particular carne de res y cordero, de hecho, si la todas las vacas del mundo fueran un país serían el segundo emisor de gases invernadero apenas después de la China. Adicional a la proteína animal también debemos cambiar algunas metodologías de cultivo, por ejemplo, el arroz general el 14% del total de las emisiones de agricultura, mayormente por su metodología de cultivo basado en inundaciones. Por último, es necesario frenar la deforestación, que por sí solo genera 15% de las emisiones de CO2. Electrificar nuestras vidas: El transporte es responsable por 15% de las emisiones de CO2, la descarbonización del transporte requiere un paso rápido a vehículos eléctricos. Para lograr reducir emisiones de transporte a los niveles necesarios la venta de vehículos de combustión interna se debe reducir en 50% para el año 2030 y desaparecer del todo para el año 2050. Si no llegamos a esos niveles de electrificación en la flota de transporte, algún tipo de medidas de reducción de carbono atmosférico serán necesarias para mantener la meta de 1,5 grados. Adaptar los procesos industriales: La industria va a requerir importantes cambios en sus operaciones para reducir emisiones. Desde mayor uso de material reciclado (mayor uso de chatarra y plástico reciclado) cómo electrificación de operaciones y reducción de fugas de gases invernadero como es el caso de metano en los campos petroleros. Descarbonización de nuestras fuentes de energía: La electrificación requerida downstream en la economía va a requerir fuentes de energía limpias para reducir emisiones, se estima que la demanda de electricidad en escenarios de amplia descarbonización incrementaría la demanda 3X. Acá tendrán que jugar un papel importante las energías renovables, la bioenergía y el hidrogeno. Para reducir emisiones al nivel necesario el carbón debería reducirse en 80% como fuente de energía para el año 2030, esto es un cambio sísmico, pues hoy en día representa el 40% de la generación de electricidad. Captura de carbono: No hay una ruta para mantenernos por debajo de 1,5 grados sin remover carbono de la atmósfera, las anteriores medidas de descarbonización no son suficientes para mitigar las emisiones pasadas y las proyectadas en los próximos años. La captura de carbono tiene 2 ejes principales, el primero es la reforestación masiva, los escenarios modelan que se debe reforestar un área del tamaño de Islandia cada año entre ahora y el 2030, y para el año 2050 debemos eliminar la deforestación casi del todo y haber reforestado un área equivalente al 35% de los Estados Unidos. El otro eje de la captura de carbono depende de innovación y técnicas apenas nacientes de captura de Carbono. El panorama no es alentador, sin embargo, la crisis del Covid-19 nos ha hecho reflexionar de la capacidad que tenemos como especie para reaccionar ante las amenazas inminentes, y el cambio climático es sin duda la mayor amenaza que tendremos que afrontar como especie. Debemos tomar la cuarentena reciente esto como lección y vislumbrar lo que es un mundo en disrupción total de lo que conocemos como sociedad, pues así es el panorama que traen los escenarios medios de cambio climático.