En tanto que los trabajadores que tienen entre 25 y 34 años de edad apenas representan el 6,54%, según el estudio del INEC. De acuerdo con Francisco Chiriboga, presidente de la Cámara de Agricultura de la Primera Zona, uno de los problemas más importantes del sector es el relevo generacional. En este sentido, “la única forma de volver a traer la gente al campo es haciéndole que tenga el interés y que sea una actividad que les proporcione un desarrollo personal y profesional”, menciona el dirigente gremial. Otro de los aspectos débiles del sector son las condiciones del trabajo. El 73,93% de los trabajadores del sector no poseen una remuneración; en tanto que de los jornaleros que sí perciben remuneración, el 15,9% lo hace solo de forma ocasional y únicamente el 10,17% posee una remuneración permanente. Para Rodrigo Gómez de la Torre, consultor en temas agrícolas, la sostenibilidad del negocio agrícola radica en la obtención de economías de escala a partir de un trabajo en equipo. La actividad por lo general es conocida como un negocio “pesetero”. También te puede interesar: La minería, el turismo y la agricultura se recuperan mejor en Ecuador Por otro lado, la información de la ESPAC refleja que la mayoría de productores son hombres, con el 72,73%, mientras que las mujeres representan el 27,27%. En el caso de la autoidentificación étnica, el 69,58% de la población dentro del empleo agropecuario se identifica como mestizo, el 16,37%, por su parte, como indígena. Según el estudio, el 31,4% de productores sufrió algún tipo de dificultad durante la crisis sanitaria del Covid-19. De los que presentaron inconvenientes, el 81% y 76,4% de los problemas estuvieron asociados tanto con la falta de compradores como de transporte, respectivamente. Un sector clave en medio del contexto global Recientemente, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU advirtió las implicaciones sociales del conflicto en Ucrania y de la escalada de precios en América Latina y el Caribe. Según un comunicado de esta agencia de las Naciones Unidas, actualmente la inseguridad alimentaria afecta al menos a 9,3 millones de personas en la región, cifra que podría ascender hasta 13,3 millones si el conflicto “continúa sin cesar”. Asimismo, el incremento acelerado de la inflación alimentaria amenaza a los países de la región muy dependientes de las importaciones de cereales. Fuente: Expreso