En Ecuador, Jungheinrich cuenta con una filial, Jungheinrich Ecuador S.A., que ha acumulado más de 20 años de experiencia en el sector de intralogística en todas las ciudades del país. Eduardo Morán, Managing Director de Jungheinrich Ecuador, ha destacado que la logística en Ecuador tiene un gran potencial de desarrollo, tanto en el futuro cercano como en el medio y largo plazo. Según Morán, la pandemia ha estimulado el desarrollo del país y ha generado una mayor conciencia sobre el impacto de la logística y la sostenibilidad en Ecuador y Latinoamérica. Por lo tanto, existen muchas oportunidades para desarrollar la logística de manera sostenible en estos mercados. Si bien la productividad en Latinoamérica y Ecuador es baja en comparación con países desarrollados, la logística se ha convertido en una fortaleza para la región y una herramienta clave para impulsar su desarrollo. Con la implementación de tecnologías avanzadas, muchas de las tareas aún realizadas manualmente pueden ser automatizadas para mejorar la eficiencia en los procesos logísticos. Jungheinrich se enfoca en proporcionar soluciones completas y personalizadas para sus clientes, más allá de ser meros proveedores de montacargas o estanterías. La compañía tiene una visión integral de la logística dentro de una empresa y busca dar la solución que realmente necesita cada cliente. La logística verde también implica un ahorro en recursos naturales y financieros El flujo de materiales en la logística Es el conjunto de actividades que ocurren desde la entrada de una materia prima hasta la entrega del producto final al consumidor. Es un proceso que incluye la transformación de la materia prima en un producto elaborado y su posterior distribución. El flujo de materiales es una parte fundamental de la logística, ya que permite la planificación y gestión eficiente de los recursos necesarios para la producción y distribución de bienes. Es importante tener en cuenta que la logística no se limita solo al flujo de materiales, sino que también incluye la gestión de información, el transporte, el almacenamiento y otros aspectos que aseguran la entrega efectiva de los productos. “Es un componente clave en la logística, que implica la planificación, gestión y optimización de los procesos de producción y distribución de bienes, para garantizar la satisfacción del cliente final”, cuenta. Aporte a la cadena de valor logístico Jungheinrich se ha posicionado como una de las empresas líderes en el mercado de montacargas eléctricos, montacargas de combustión, estanterías industriales y plataformas elevadoras. Con una presencia global, su objetivo es proporcionar soluciones innovadoras que ayuden a aumentar la productividad de sus clientes. En países como Ecuador, el uso de montacargas es considerablemente menor que en Europa, lo que significa que muchas tareas se realizan de forma manual y requieren de más mano de obra para llevarlas a cabo. Es ahí donde Jungheinrich ve una oportunidad de mejorar la eficiencia y la productividad a mediano y largo plazo. En Latinoamérica, la compañía propone una visión más a largo plazo para entender que la logística es una herramienta clave para encontrar eficiencia y productividad que no se puede generar en otras áreas de la compañía. A pesar de las dificultades enfrentadas en el pasado, debemos mirar hacia el futuro y aprender a adaptarnos a las necesidades actuales del mercado. Jungheinrich ofrece soluciones para todos los sectores, desde el comercio minorista hasta la industria pesada, y se adapta a las necesidades específicas de cada cliente. Su valor agregado radica en mejorar la eficiencia y productividad de las empresas, lo que se traduce en ahorros significativos a largo plazo. Aporte a la sostenibilidad Eduardo Morán presentó un caso en el que se propuso cambiar los montacargas de combustión por montacargas eléctricos con baterías de litio en una empresa que operaba seis montacargas de combustión en el área de producto terminado, lo que generaba una intensa presión de cerca de 400 horas al mes para cada uno de ellos. El cambio de tecnología no solo impactó positivamente en la huella de carbono, reduciendo las emisiones de CO2 en un 80%, sino que también mejoró la calidad de vida de los trabajadores, quienes ya no necesitan utilizar mascarillas ni soportar temperaturas extremas mientras realizan su trabajo. Los nuevos montacargas eléctricos son silenciosos y no emiten CO2 en el sitio, lo que mejora el ambiente laboral. Además en el caso mencionado, los montacargas eléctricos generan el 17% de ahorro económico en el costo de operación: consumo de energía y la máquina, en un periodo de 5 años, la duración del proyecto. El ahorro generado por el cambio equivale a la tala de 6,100 árboles por año, lo que muestra la importancia de implementar medidas que contribuyan a la conservación del medio ambiente. Además, los empleados se sienten más cómodos y felices en su lugar de trabajo, lo que aumenta su compromiso con la empresa y reduce la rotación laboral. Este caso destaca la importancia de aprovechar las ventajas únicas que tiene Ecuador, como la electricidad, para impulsar la adopción de tecnologías más sostenibles en la industria. La implementación de medidas como esta no solo contribuye a reducir la huella de carbono, sino que también mejora la calidad de vida de los trabajadores y fortalece la imagen de la empresa como un actor comprometido con el medio ambiente y la sostenibilidad.