No se puede obviar el contexto actual, en el que la crisis económica derivada del Covid-19, acarrea fenómenos sociales como un incremento del desempleo. En esta situación prolifera el comercio informal. Las decisiones que tomen los gobiernos en medio de la crisis, tanto en restricciones al comercio como en incentivos para la recuperación de los sectores, serán un factor determinante en la legalidad de los mercados post pandemia. No se puede negar que, frente a la necesidad, muchos ecuatorianos han encontrado en la informalidad una salida digna para proveer a sus familias. La Cámara de Comercio de Quito informó en agosto que, 83 de cada 100 trabajadores ecuatorianos están en el desempleo y la informalidad, cifras abrumadoras para un Estado que necesita de los recursos fiscales que generan las ventas y el comercio formal. Pero así también, un país caro para producir, con altas cargas impositivas y limitada capacidad de control, promueve un mercado ilegal. La situación del sector tabacalero es la mejor evidencia de este fenómeno. En 2019 el contrabando de cigarrillos en Ecuador alcanzó cifras alarmantes representando el 72,4% de mercado, ocupamos la segunda posición en la región y muy por encima de países como Colombia (30%) o inclusive Brasil (54%). Ya durante la pandemia, se evidenció que a pesar del cierre de fronteras y las restricciones comerciales aplicadas, estos productos ilegales continuaron su comercialización. Las cifras de incautaciones realizadas en la primera mitad del año demuestran un crecimiento significativo de la ilegalidad y el contrabando. Es así como en lo que va de 2020 se han decomisado alrededor 30 millones de unidades de cigarrillos, mientras que en todo el 2019 se decomisaron 6,6 millones de unidades. Apostar por el comercio formal y la industria legal es un buen negocio para todos, sociedad civil y Estado, que veremos los frutos del empleo y oportunidades que esto genera. Distintas autoridades de control realizan esfuerzos para interrumpir el comercio ilegal, pero los continúan siendo insuficientes para la magnitud del problema. Para combatir este problema de raíz, es imperante que los actores involucrados se sienten a la mesa, y discutan alternativas para devolver la competitividad al mercado legal ecuatoriano. Comprar producto de contrabando es un problema que parece haberse arraigado en la sociedad. Existen iniciativas interesantes destinadas a elevar la discusión respecto de este grave problema. Tal es el caso de la campaña Honestidad Criolla, impulsada por la Cámara de Comercio Internacional, que educa a la sociedad civil para evitar actos de corrupción. Ésta, como otras, es una iniciativa positiva que invita a que ataquemos de manera frontal este problema y evitemos minimizar su gravedad. Continuar haciéndolo significará aceptar que las calles de nuestro país continúen plagadas de ilegalidad, sin ninguna alternativa.* Información proporcionada por ITABSA> Leer más artículos relacionados en nuestro especial de contrabando