La sostenibilidad ha venido convirtiéndose en una prioridad en las organizaciones, no solamente por temas regulatorios sino por beneficios comerciales, ya que cada vez más personas tienen en cuenta las prácticas o productos sostenibles de una marca, en su decisión de compra y consumo. Según un estudio de IBM, a nivel mundial, el 95% de las organizaciones han desarrollado propuestas ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) -por sus siglas en inglés-. Sin embargo, el problema es que solo el 30% dice que ha logrado avances significativos hacia sus objetivos. ¿Por qué? Principalmente porque las empresas viven hoy una lucha por gestionar y aprender de los datos. Esta ‘joya de la corona’, cuando hablamos de sostenibilidad, aún no se aprovecha lo suficiente. Allí es donde aparece la tecnología. Sacar provecho de los datos, desde el rendimiento de los activos hasta el monitoreo de las emisiones de carbono, es cada vez más importante pero también más sencillo si incorporamos a la conversación tecnología como la Inteligencia Artificial, el IoT -o Internet de las Cosas-, la nube y hasta la computación cuántica. Para comenzar, las organizaciones deben elegir cuál de los problemas que están afrontando a nivel de sostenibilidad es el que causará mayor impacto si se soluciona. También te puede interesar: Sostenibilidad tecnológica: hacia un futuro más verde Hoy, por ejemplo, la IA ya está entregando resultados exitosos en el monitoreo de eventos climáticos, optimización de inventario para reducir energía utilizada en el transporte de productos perecederos que deban refrigerarse, o hasta predicción del estado de las maquinarias para reducir el volumen de residuos enviados. La nube y la analítica están permitiendo monitorear la contaminación en tiempo real, y la computación cuántica está ayudando a desarrollar nuevos materiales, menos contaminantes. Estos, entre muchos otros casos de uso. La tecnología para la sostenibilidad es una realidad. Los problemas que enfrenta el mundo hoy requieren que trabajemos más rápido que nunca. Por:| Cindy Sandoval, Líder de Software para IBM Perú, Ecuador y Bolivia