El surgimiento y propagación del coronavirus obligó a los sistemas sanitarios de todos los países a centrar sus trabajos en la atención de los casos de Covid-19, interrumpiendo la prestación de otros servicios médicos. Esta alteración generó un aumento en los cuadros y muertes por malaria, señaló la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según el nuevo Informe Mundial sobre Paludismo, elaborado por esa dependencia de la ONU, las suspensiones de la atención a la malaria contribuyeron a 14 millones de casos y 69 mil muertes por esa enfermedad. El estudio revela que dos tercios de esos decesos adicionales -47.000- estuvieron relacionados directamente con la falta de servicios de prevención, diagnóstico y tratamiento del paludismo a causa de la pandemia. No obstante este incremento, el director del Programa Mundial contra el Paludismo de la OMS afirmó que no llegó a materializarse el peor escenario. En la presentación del informe, el doctor Pedro Alonso explicó que la OMS había proyectado -originalmente- que las muertes por paludismo se duplicarían en África subsahariana y que, en cambio, el aumento alcanzó sólo un 12% entre 2019 y 2020. “Es una buena noticia. Gracias a los arduos esfuerzos realizados, podemos afirmar que el mundo ha logrado evitar el peor de los panoramas de muertes por paludismo”, dijo Alonso. Campañas incompletas El informe indica que solo el 58% de los países completó las campañas de distribución mosquiteros tratados con insecticida, en 2020, y la mayoría de ellos tuvo retrasos importantes en esas entregas. Según los datos de los 65 países que integran el informe en 2020, 37 naciones dieron cuenta de interrupciones de entre el 5% y 50% en los servicios de diagnóstico y tratamiento de la malaria. En 2021, 15 países reportaron interrupciones parciales y seis más, interrupciones graves. El doctor Alonso destacó que una nueva metodología para hacer el estudio permitió ver que, con un 7,8%, la proporción de las muertes de niños menores de cinco años es superior al 4,8% que se calculaba. “Ahora tenemos un mejor cálculo. La cantidad real de decesos por paludismo fue de 627 mil en 2020”, precisó. El informe halló una reducción del 27% en la incidencia de casos de malaria de 2000 a 2020 con una tendencia general a la baja en la tasa de mortalidad. América Latina En América Latina los casos de malaria se redujeron en un 58%, de 1,5 a 0,65 millones, y la incidencia de casos en un 67% entre los años 2000 y 2020. Asimismo, las muertes por paludismo disminuyeron un 56%, de 909 a 409, y la tasa de mortalidad bajó en un 66%. La mayor parte de los decesos -77%- fueron en adultos. El informe señala que en las últimas dos décadas el avance en la región ha sido afectado por un aumento de casos en Venezuela, donde se registraron 35.500 pacientes con paludismo, en 2000, y los enfermos llegaron a 467 mil en 2019. En 2020, los cuadros disminuyeron a 232 mil debido a las restricciones de movimiento durante la pandemia de Covid-19 y a la escasez de combustible que afectó a la industria minera, el principal contribuyente al aumento reciente de malaria en el país. Los países con incrementos sustanciales, en 2020, respecto a 2019 fueron: Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá y Bolivia. Venezuela, Brasil y Colombia representaron más del 77% de todos los casos de la región. Argentina, El Salvador y Paraguay se certificaron como libres de malaria en 2019, 2021 y 2018, respectivamente. Belice notificó cero casos de malaria por segundo año consecutivo. Fuente: ONU