Durante la Ekos AI Business Summit, se llevó a cabo la charla La inteligencia artificial y el desafío ético para los empresarios Nicolás Dueñas, Director General Azurian Consulting en la cual abordó el papel que deben asumir los empresarios frente al poder transformador —y también riesgoso— de la Inteligencia Artificial. En un escenario donde las bases de la economía clásica han comenzado a desmoronarse, Dueñas expuso con claridad que hoy el valor de las empresas ya no se mide tanto en activos o capital, sino en el acceso a la data y a la tecnología. “Las industrias más valiosas son las que tienen acceso a datos infinitos. Esa es la nueva economía”, afirmó, en abierta contraposición a las ideas de Adam Smith y su principio de escasez. El director de Azurian no solo se enfocó en los beneficios operativos de la IA, sino también en el imperativo de abordarla desde una mirada humana y ética. Señaló tres grandes áreas donde las empresas pueden ya explotar su potencial: la optimización de cadenas de suministro, el aprovechamiento de datos represados y la creación de productos digitales innovadores. Pero, ¿a qué costo? Dueñas alertó sobre lo que llamó “la trampa ética” de la inteligencia artificial. Describió cómo los algoritmos pueden agravar la desigualdad social, destruir ecosistemas, deshumanizar la guerra, manipular la información y generar adicciones digitales. “La IA puede exacerbar todos los males actuales si no actuamos con responsabilidad”, dijo, citando a voces como Yuval Noah Harari, Stephen Hawking e incluso al propio Vladimir Putin para ilustrar el enorme poder —y peligro— de esta tecnología. Frente a esto, Dueñas hizo un llamado directo a los empresarios, a quienes considera hoy la institución más respetada de la sociedad, a ejercer un rol activo y ético. “Si usamos la IA solo para vender más, rentabilizar y crecer, vamos a seguir profundizando la desigualdad y quizás destruir el planeta”, advirtió. Como alternativa, propuso una ampliación del propósito empresarial con tres nuevas metas: cuidar al consumidor, distribuir la riqueza y sostener el ecosistema. “Tenemos que enriquecer nuestros objetivos y pedirle a la IA que nos ayude a construir una sociedad más justa y sostenible”, subrayó. Para cerrar, presentó la propuesta de las Tres C’s: Conciencia, Compasión y Conexión, como guías para el uso ético de la inteligencia artificial. “La tecnología debe estar al servicio del espíritu humano, no al revés”, dijo, recordando una célebre frase de Einstein.