Las oportunidades y fuentes potenciales de crecimiento que, por ejemplo, Estados Unidos y China disfrutaron durante sus primeras etapas de desarrollo económico son muy distintas de las que afrontan Camboya y Tanzania en el mundo actual. Un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) concluye que las nuevas tecnologías amenazan con ampliar la brecha entre los países ricos y pobres al desviar la inversión hacia las economías avanzadas, donde la automatización ya está consolidada. Esto podría tener a su vez consecuencias negativas para el empleo en los países en desarrollo, ya que amenazaría con reemplazar, en lugar de complementar, su creciente fuerza laboral, algo que tradicionalmente ha proporcionado una ventaja a las economías menos desarrolladas. Para evitar que esta divergencia aumente, las autoridades económicas de las economías en desarrollo tendrán que adoptar medidas para aumentar la productividad y mejorar las competencias de los trabajadores. Resultados del modelo El modelo se centra en dos países (uno avanzado y el otro en desarrollo) que producen bienes con tres factores de producción: mano de obra, capital y “robots”. Hacemos una interpretación amplia de “robots” para incluir todo el abanico de nuevas tecnologías mencionadas con anterioridad. “Nuestra hipótesis principal es que los robots sustituyen a los trabajadores. En nuestro marco, la revolución de la IA está representada por el aumento de la productividad de los robots. Obtenemos que la divergencia entre economías en desarrollo y avanzadas puede producirse a través de tres canales diferentes: la participación en la producción, los flujos de inversión y los términos de intercambio”, señala el informe del FMI. Participación en la producción Los salarios son más altos en las economías avanzadas porque la productividad total de los factores es mayor. En un primer momento, estos salarios más altos inducen a las empresas de las economías avanzadas a hacer un uso más intensivo de robots, en especial cuando los robots sustituyen con facilidad a los trabajadores. Después, cuando la productividad de los robots aumente, la economía avanzada obtendrá mayores beneficios a largo plazo. Cuantos más sean los robots que sustituyan a los trabajadores, mayor será esta divergencia. Flujos de inversión El aumento de la productividad de los robots alimenta una fuerte demanda de inversión en robots y capital tradicional (que se asume que es complementario a los robots y a la mano de obra). Esta demanda es mayor en las economías avanzadas debido a que hacen un uso más intensivo de robots (el canal “participación en la producción” analizado con anterioridad). Como resultado, la inversión se desvía desde los países en desarrollo para financiar esta acumulación de capital y de robots en las economías avanzadas, dando como resultado una disminución transitoria del PIB en el país en desarrollo. Términos de intercambio: Una economía en desarrollo se especializaría en sectores con una mayor dependencia de mano de obra no cualificada, de la cual tienen más en comparación con una economía avanzada. Si se asume que los robos reemplazan la mano de obra no cualificada pero que complementan a los trabajadores cualificados, en la región en desarrollo podría darse una disminución permanente de los términos de intercambio tras la revolución robótica. Esto se debe a que los robots desplazarán desproporcionadamente a los trabajadores no cualificados, lo que reducirá sus salarios relativos y disminuirá el precio del producto que utiliza con mayor intensidad mano de obra no cualificada. La caída del precio relativo de su principal producto, a su vez, actúa como un nuevo shock negativo, que reduce el incentivo a invertir y da lugar potencialmente a una caída no solo del PIB relativo, sino también del PIB absoluto. Para leer el informe completo, haga clic aquí. Fuente: FMI