Diversos estudios internacionales coinciden en que la IA ya no es una tecnología emergente, sino una infraestructura estratégica para la competitividad y el desarrollo sostenible. 10 datos clave que permiten dimensionar su impacto actual y futuro. Para 2026, el gasto mundial en inteligencia artificial superará los USD 230.000 millones, con más del 55% concentrado en IA generativa. Entre 2025 y 2030, la IA aportará USD 15,7 billones a la economía global, representando cerca del 14% del PIB mundial hacia 2030. Para 2026, más del 85% de las grandes empresas a nivel mundial habrá integrado IA en procesos críticos del negocio (finanzas, operaciones, ventas o RR. HH.). Desde 2025, la IA contribuye aproximadamente en el 40% del crecimiento de la productividad laboral global, especialmente en economías avanzadas y sectores intensivos en conocimiento. A nivel global, los profesionales con habilidades en inteligencia artificial, especialmente en habilidades avanzadas como la ingeniería de prompts, reciben una prima salarial del 56% frente a quienes ocupan el mismo puesto sin estas competencias. También te puede interesar: Colombia reacciona a tasa impuesta por Ecuador: arancel del 30% y suspensión de transacciones energéticas Las empresas que escalen IA más allá de pilotos obtendrán un retorno de inversión (ROI) entre 3 y 5 veces superior frente a empresas con adopción limitada. Desde 2025, el uso de IA ha permitido reducciones de costos operativos de entre 20% y 30% en sectores como manufactura, logística y servicios financieros. En 2025, el uso de IA en la población en edad laboral perteneciente al hemisferio norte fue del 24.7%, mientras que en el Sur fue del 14.1%. Este contraste refleja la existencia de una gran brecha en la adopción de tecnologías de IA entre ambas regiones, asociada tanto a diferencias en capacidades tecnológicas como en acceso e infraestructura. El 87% de los profesionales ecuatorianos afirma utilizar herramientas de IA de manera habitual. No obstante, el 86,5% reconoce que aún es necesario contar con mayor formación para emplearlas de forma efectiva. En 2025, los centros de datos asociados a IA representaron aproximadamente el 5% del consumo eléctrico mundial. Estos datos confirman que la inteligencia artificial es hoy un factor clave para la competitividad, la productividad y el crecimiento económico. Al mismo tiempo, su expansión plantea retos relacionados con la formación de talento, la reducción de brechas tecnológicas y la sostenibilidad energética. Comprender el impacto real de la IA, a partir de datos y análisis, resulta fundamental para diseñar estrategias que permitan aprovechar su potencial y avanzar hacia una transformación digital responsable y sostenible. Fuente: CITEC