El estándar que guía el modelo de negocio de BYD En la oficina de Simón Pérez, la palabra “confianza” no funciona como eslogan: es método. Al frente de BYD en Ecuador, su discurso no se sostiene en promesas rimbombantes, sino en una idea simple y poderosa: si el cliente siente verdad, el negocio crece. Su reto, dice, no es solo acelerar la adopción del vehículo eléctrico, sino demostrar que el liderazgo se construye con cultura, coherencia y ejecución. Y que la movilidad sostenible también se gana con transparencia. Antes de ingresar al sector automotriz, el alto ejecutivo pasó por consumo masivo, retail y alimentos. Esa mezcla lo entrenó para leer organizaciones completas: procesos, equipos, ritmo comercial, operación. Hoy, como Gerente General de Andor Corp, representante oficial de BYD en Ecuador, lo sintetiza en una frase que marca su enfoque: “No vendemos autos, vendemos tecnología”. BYD es la única empresa que produce su propia batería y que genera 45 patentes al día”, explica. Dos motores: cultura interna y experiencia al cliente Su estrategia descansa sobre dos ejes que se alimentan entre sí. “Hay que optimizar procesos, estructura, cultura, valores y capacitación, y simultáneamente gestionar la experiencia de marca del cliente final. No pueden separarse”, sostiene. La idea no es romántica: es pragmática. Para él, el posicionamiento se construye desde adentro: primero el equipo cree; luego, el mercado lo percibe. En ese camino, su liderazgo mezcla cercanía y precisión. “Me involucro en los procesos operativos. Dirigir requiere comprender a fondo la ejecución”, afirma. Y ahí aparece el tono que él mismo busca imprimir a la marca: disciplina sin estridencias, y una energía orientada a resultados, no a excusas. También te puede interesar: La ruta 2030 de Laboratorios Bagó: cultura, innovación y sostenibilidad La integridad como ventaja competitiva En un sector acostumbrado a competir con promociones, Simón Pérez pone el acento en algo que no se puede rebajar: la integridad. Lo explica con un ejemplo directo: si un cliente necesita 300 km de autonomía para viajar con frecuencia, el asesor debe recomendar el modelo correcto, aunque eso signifique no cerrar la venta inmediata. Esa transformación también tiene un componente personal: cuando hay fallas, él no se esconde detrás del organigrama. Asume el error, lo ordena, lo corrige y deja una regla clara: “La integridad no es negociable”. En su lectura, ese estándar no solo cuida reputación: crea un activo mayor, la confianza. “La integridad genera confianza, la confianza trae ingresos”. Experiencia como herramienta de conversión En el mundo BYD que describe el alto ejecutivo, la tecnología no se explica: se vive. Por eso insiste en la prueba de manejo como una herramienta decisiva. “La prueba de manejo es fundamental. Una cosa es explicar, otra es experimentar”. Ahí, asegura, se rompe el escepticismo y aparece el convencimiento. Ese enfoque exige preparación. “Nuestro equipo ha sido entrenado para explicar con precisión el valor tecnológico de cada vehículo. En un mercado dominado por descuentos, nos enfocamos en el valor que ofrecemos”. Y resalta con seguridad: cuentan con “el mejor equipo técnico del país para la venta de autos eléctricos”. Crecer con orgullo, no con ruido En resultados, Simón menciona hitos que, para su equipo, funcionan como validación del camino. Un crecimiento del 200% en ventas y de un punto de quiebre: la rentabilidad alcanzada por primera vez en la historia de la compañía. “Todos estamos contentos con la empresa que estamos creando. Alcanzamos la estructura operativa deseada”. Pero el dato más interesante no es solo financiero: es humano. Para él, la productividad tiene un efecto directo sobre la motivación. “Cuando trabajas con enfoque y rigor, el esfuerzo se traduce en satisfacción personal y orgullo profesional”. La frase suena a cultura interna en estado puro: un equipo que no solo vende, sino que entiende por qué lo hace y se siente parte del avance. Infraestructura de carga: competir también es colaborar Simón Pérez no esquiva el gran cuello de botella del vehículo eléctrico: la infraestructura. Y aquí su tono se vuelve más sectorial, casi de agenda país. Propone colaboración entre marcas para evitar duplicaciones. “No tiene sentido que distintas marcas instalen puntos de carga en el mismo lugar. Es ineficiente”. BYD, cuenta, ya ha implementado cargadores abiertos en varias localidades del país, disponibles para cualquier marca. “Independientemente del fabricante, los usuarios están apostando por una movilidad sostenible y eficiente”. En paralelo, subraya la importancia de ofrecer alternativas según los hábitos reales: para quienes recorren largas distancias, recomienda híbridos enchufables, que combinen electricidad en ciudad y gasolina en carretera. "Somos la marca #1 en autos eléctricos, nuestro objetivo es liderar la industria automotriz". Fuera del escritorio, ¿Quién es Simón Pérez? En lo personal, su tono conserva la claridad, pero se vuelve más cálido. “Soy papá de Samuel y Siena. Mi esposa es Sara Granja una gran madre, compañera de vida y empresaria. Desarrolló la marca de belleza Sagcha Beauty”. También se define como el último de cuatro hermanos: “tengo tres hermanas mayores que me han enseñado la importancia de apoyar y cuidar de otros. Mi madre y padre me educaron con amor y disciplina. Su perseverancia, empatía y calidad humana son cualidades que siempre agradeceré haber aprendido de ellos”. En cuanto a sus hábitos personales dice: “Me cuido para estar presente y disfrutar de mi día a día”. Cuenta que siente una gran afición por la naturaleza, caminar, montar a caballo y hacer deporte. Sobre motivación, confiesa que es autoexigente y que se divierte trabajando por sus retos. También menciona que le gusta desarrollarse profesional y espiritualmente. Proyección en el mercado Simón Pérez plantea un objetivo claro: posicionar a BYD como la marca número uno en el sector automotriz. Para lograrlo, insiste en una secuencia que suena a manual de ejecución: cultura organizacional, formación técnica, disciplina operativa y una oferta alineada al nuevo consumidor. Por: Dominic Burgos Alemán Fotos: Vicente Costales