Desde la academia, plantea una minería “bien hecha”, con institucionalidad, diálogo y coordinación entre Estado, empresas y comunidades para frenar la ilegalidad y convertir la actividad en un motor de desarrollo. “La confianza es el pilar fundamental para el desarrollo de la industria minera”, sostiene. Desde su perspectiva, Ecuador atraviesa un momento decisivo: “si no construimos institucionalidad y diálogo, otros intereses van a llenar ese vacío”. Illescas impulsa una visión de innovación integral, que va más allá de la tecnología. “Cuando pensamos en innovación, no solo se trata de equipos o procesos; hablamos de innovación social y de políticas públicas”. Su laboratorio se ha convertido en un espacio de cocreación entre academia, empresa y Estado, donde —dice— “la investigación se traduce en soluciones concretas para las comunidades y la industria”. Este laboratorio lidera la Agenda Minera 2030, una iniciativa que reunió a 28 actores del país, entre ellos gobierno, gremios, proveedores y organizaciones sociales. “La minería requiere una planificación de largo plazo, de 15 a 20 años. No puede reinventarse cada cuatro, con cada cambio de autoridad”, advierte. Para ella, el reto está en lograr una hoja de ruta mínima que trascienda los ciclos políticos. La experta también alerta sobre el auge del crimen organizado vinculado a la minería ilegal, impulsado por los precios del oro, que rondan los USD 4.000 por onza. “No es una minería paralela, es una economía delictiva”, afirma. Por eso insiste en que el Estado debe fortalecer el control y la trazabilidad de la producción, y la ciudadanía debe entender que “una minería bien hecha puede ser un pilar del desarrollo económico y social”. Illescas enfatiza el rol de la academia como puente: formar talento, promover gobernanza y legitimar el debate. “Hay que escuchar y aprender incluso de quienes piensan distinto. Si seguimos conversando solo entre los mismos, no habrá confianza ni desarrollo”. Con esta premisa, su laboratorio trabaja para transformar la percepción pública y construir un modelo minero sustentado en evidencia, transparencia y diálogo. También te puede interesar: Crecimiento con foco, datos y confianza El proyecto Warintza recibirá una inversión de USD 60 millones “En 2025, el Proyecto Warintza se consolidó tanto en lo técnico como en la maduración de nuestro modelo de gestión. A la fecha, Solaris ha invertido cerca de USD 300 millones en su desarrollo, integrando desempeño operativo, cumplimiento regulatorio y una relación de largo plazo con el territorio. En este periodo, profundizó su estrategia ESG, con diálogo permanente con comunidades, respeto a derechos colectivos e inversión sostenida en educación, emprendimiento y desarrollo local. De cara a 2026, prevemos una inversión adicional cercana a USD 60 millones, respaldada por un financiamiento internacional de USD 200 millones, reflejo de la confianza en el potencial geológico del proyecto y en la estabilidad institucional del Ecuador. El objetivo es avanzar con rigor técnico y visión de largo plazo, con estándares ambientales y sociales de mejores prácticas. Warintza impulsa una minería moderna, participativa y transparente”.