Aparentemente, de nuevo al primer plano salen las habilidades transversales (blandas) basadas en las competencias personales y el aspecto humano de las personas, como la adaptabilidad al cambio, la inteligencia emocional, la capacidad de aprendizaje y nivel de motivación, la comunicación digital y liderazgo efectivo, el trabajo en equipo y resolución de conflictos, la creatividad e innovación, entre muchas más. Las llamadas habilidades técnicas (duras) muy específicas por su naturaleza y relacionadas, sobre todo, con los conocimientos y destrezas para el desempeño en un puesto de trabajo, ya no son suficientes. Especialmente eso aplica para los ejecutivos que deben demostrar y reafirmar de manera continua su competencia para ayudar a sus organizaciones mantenerse y operar con eficiencia en los entornos de incertidumbre y crisis permanente y, a la vez, más competitivos que nunca. El desarrollo de estas habilidades y aptitudes puede y debe integrarse como parte de la formación especializada en los programas académicas de cuarto nivel, especialmente en los posgrados con enfoque empresarial y de negocios. Aquí un campo amplio del trabajo corresponde a las Escuelas de Negocios que podrían aportar en este sentido mucho más de lo que ya están haciendo. Hay que incentivar a innovación curricular, a partir de los aprendizajes Las nuevas necesidades deben reflejarse sobre todo en el diseño microcurricular, por su naturaleza dinámica e innovadora, que permita enfocar y canalizar los aspectos claves del aprendizaje y aplicación en la vida laboral de las competencias desarrolladas en los programas de formación de cuarto nivel. Los planes docentes de cada materia no deben concebirse como los documentos estáticos, sino como el resultado de un proceso de profunda reflexión académica sobre la realidad cambiante de la sociedad, por un lado, y las metodologías y enfoques que mejor se adapten para brindar a los estudiantes la formación pertinente, coherente y en sintonía con estos cambios. Las universidades deben incentivar siempre la innovación curricular, a partir de los aprendizajes y avances que se logran con cada nueva cohorte implementada. A mi modo de ver, esa sería la estrategia clave a aplicar en las maestrías empresariales y de negocios. ¿Qué estrategias está implementando UTPL en este sentido? El fomento de la innovación curricular permanente para garantizar los avances en la enseñanza-aprendizaje para el desarrollo de competencias profesionales y la adquisición del conocimiento útil, acertado y oportuno a lo largo de cada maestría, sin duda, es la estrategia central de la UTPL. Luego, muy importante es la ampliación y consolidación de nueva oferta creativa en base de los estudios de la factibilidad y pertinencia, hablando de maestrías que ofrecen varias ventajas competitivas en su campo de especialización. Hoy estamos trabajando en una serie de nuevos proyectos de posgrados que se suman a nuestros programas en curso, de una demanda excepcional. Por: Natalia V. Lutsak, Ph.D.,Directora de Posgrados UTPL