Juan Pablo Ronderos, fundador y socio de MAP, consultora argentina, experta en temas económicos, presentó un estudio macroeconómico sobre el impacto de la inflación en la economía de Latinoamérica y Ecuador para el 2023. Entre los hallazgos más importantes están que en las principales economías del mundo, los registros inflacionarios se ubican en récords históricos, alcanzando tasas anuales de 7.8% en Estados Unidos y de 10% en la Zona Euro en noviembre de 2022. Este proceso de aceleración inflacionaria se replica en la mayoría de los países de América Latina, con un incremento particularmente significativo en el precio de los alimentos. A modo de ejemplo, los alimentos presentaron aumentos interanuales de 27.1% en Colombia y de 24.0% en Chile en noviembre-22, prácticamente duplicando en ambos casos la suba de la inflación promedio. Tanto a nivel global como en la región, los bancos centrales respondieron a esta tendencia con subidas agresivas en las tasas de interés. La FED está impulsando el ciclo de subidas más agresivo desde los 80, mientras que en América Latina la tasa de referencia subió con especial fuerza en Argentina, Brasil y Chile. El lado opuesto de la aceleración inflacionaria y de la suba de tasas ha sido una desaceleración significativa de la actividad económica, combinada con una pérdida de los ingresos. En este marco, muchos gobiernos adoptaron medidas paliativas, como incrementar las subvenciones o recortar impuestos. Algunos países optaron por reducciones temporales en impuestos sobre los alimentos básicos o algunos productos, por ejemplo, el pan, como Polonia, Turquía, Bulgaria, Uruguay y Perú. También te puede interesar: Ecuador tendrá la inflación más baja de América Latina en 2023 La economía ecuatoriana también ha enfrentado crecientes desafíos en materia de inflación en 2022, y alcanzó en junio de 2022 el máximo registro en siete años, de 4.2% interanual. Y a diferencia de sus pares regionales, el país no dispone de instrumentos de política monetaria con los que hacer frente a la escalada de precios, por la dolarización de la economía. En este contexto, las autoridades económicas determinaron subsidios y ayudas a las familias, que fueron financiadas con los mayores ingresos provenientes del petróleo, que han permitido a su vez impulsar una mejora fiscal este año.